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NUESTRO Fiscaliza

38 municipios de Puerto Rico en nivel rojo de riesgo crítico por COVID-19 desde el martes

Desde el pasado martes 6 de abril, un documento clasificado como “borrador no oficial” al que NUESTRO tuvo acceso, habría advertido al Secretario de Salud sobre el incremento más agresivo en positividad que se ha registrado en Puerto Rico desde que inició la pandemia por COVID-19.

Sin embargo, los responsables de divulgar la versión final del “Informe semanal del Análisis de Transmisión Comunitaria del COVID-19 para la toma de decisiones en las comunidades escolares de Puerto Rico” esperaron a que el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia terminase su mensaje de situación de Estado y anunciase la nueva Orden Ejecutiva para publicar el documento tarde en la noche de ayer, miércoles.

En ambos documentos se evaluó exactamente el mismo rango de pruebas realizadas entre el 25 de marzo de 2021 y el 31 de marzo de 2021 y se concluyó que 38 municipios habían alcanzado el nivel rojo de riesgo crítico por COVID-19. Los cambios entre la versión preliminar y la final son mínimos pero las conclusiones son igual de alarmantes en ambos informes.

“Entiendo que estos informes se trabajan diligentemente por profesionales que están dándolo todo. Es una falta de respeto que se aguanten a conveniencia. Es la peor forma de censura. El pueblo merece transparencia para su toma de decisiones“, opinó la doctora Marieli González Cotto, bióloga celular y molecular, tras analizar tanto el borrador como la versión final del informe.

Una fuente dentro del DS aseguró a NUESTRO que, de no ocurrir cambios sustanciales en la próxima Orden Ejecutiva para reducir las hospitalizaciones, casos activos y tasa de positividad, sobre 50 municipios estarían en el nivel máximo de alerta antes que culmine la semana y que la información es cónsona con la base de datos que aparece en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).

“Desgraciadamente, al igual que en muchas otras jurisdicciones, estamos viendo un repunte peligroso en casos de COVID que ha causado un alza en hospitalizaciones y en muertes. He sido muy prudente a la hora de permitir reaperturas, y siempre he estado dispuesto a hacer los ajustes necesarios para evitar que aumenten los contagios”, dijo Pierluisi Urrutia durante su mensaje de situación de Estado, en donde anunció que adelantaría la vigencia de la nueva Orden Ejecutiva al viernes 9 de abril, en lugar del lunes próximo.

Los cambios más importantes entre la nueva orden y la anterior también son mínimos, los cuales incluyen el regreso del toque de queda desde las 10:00 p.m., hasta las 5:00 a.m y algunas restricciones ya existentes. Otras modificaciones enunciadas por el mandatario antes de la publicación oficial de la Orden Ejecutiva son:

  • Comercios deberán cerrar a las 9:00 p.m.
  • Prohibición de todas las actividades con aglomeración de personas, salvo que se obtenga una dispensa.
  • Requisito de prueba molecular a todo viajero que llegue a la Isla.
  • Incremento en recursos de fiscalización del DS para corroborar cumplimiento con la Orden Ejecutiva.
  • Creación el Programa de Vigilancia Genómica del DS para monitorear variantes y mutaciones del COVID-19.

El informe fue desarrollado por el Sistema de Vigilancia de COVID-19 para las Instituciones Educativas en Puerto Rico y el Equipo de Modelaje Matemático y Análisis Estadístico del DS. Este surge a raíz de las guías establecidas el 12 de febrero de 2021 por los CDC, las cuales sugieren analizar dos indicadores por un periodo de siete días: la cantidad de nuevos casos y la tasa de positividad por municipio para determinar la apertura o cierre de escuelas.

El resultado que semanalmente arroje este análisis debe ser considerado por el Secretario de Salud para tomar decisiones sobre la reapertura de las aulas, determinaciones que podrían provocar enmiendas a la Orden Ejecutiva 2021-17 firmada por Pierluisi Urrutia para autorizar la apertura de las escuela públicas y privadas de Puerto Rico bajo ciertas condiciones a partir del pasado 1 de marzo.

Poco alentador el Sistema de Alerta de Puerto Rico

Este informe incluye además el Sistema de Alerta de Puerto Rico (SAPR), mecanismo que provee una vista general sobre tres indicadores epidemiológicos (Situación de la epidemia, sistema de salud y recursos hospitalarios y control de la epidemia).

La información que arroje este análisis también sirve para que el Secretario de Salud pueda delinear efectivamente la estrategia a llevarse a cabo para reducir los riesgos de contagio no solo en los planteles escolares, sino para toda la población puertorriqueña y sus visitantes. Tradicionalmente, estas decisiones se han plasmado en las órdenes ejecutivas que desde marzo han implementado medidas para controlar la propagación del virus.   

En términos generales, la descripción de cada una de las categorías se resume en:


Situación de la epidemia – Para este informe, la categoría de situación de la epidemia se encuentra en Nivel Rojo de Riesgo Crítico. Esto se debe a que se ha documentado un aumento en la tasa de casos confirmados por cada 100,000 que supera el 10% de crecimiento.

Sistema de Salud – Recursos hospitalarios. Para este informe la categoría de Sistema de Salud: Recursos hospitalarios se encuentra en Nivel Rojo de Riesgo Crítico. Esto se debe a que se ha observado un crecimiento en los casos confirmados asociados a personal médico de primera respuesta que supera el 10% de crecimiento.

Control de la epidemia – Para este informe la categoría control de la epidemia se encuentra en Nivel Naranja de Riesgo Sustancial. Esto se debe a que el porciento de pruebas positivas para el período analizado está en 10.50%. De igual forma, aunque hay un patrón de aumento en los casos, los equipos que conforman el Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) continúan optimizando el
proceso de entrevistas a casos identificados.

El director del Departamento de Bioestadística de la Universidad de Harvard y miembro de la Coalición Científica de Puerto Rico, Rafael Irizarry, lleva días alertando sobre el alza vertiginosa que se observaba desde hace dos semanas.

“No se dejen confundir por los semáforos y otras lucecitas de colores que dibujan por ahí. La situación en PR sigue empeorando. Casos, hospitalizaciones, y personas en ICU se duplicaron en dos semanas. Ya se han reportado 671 casos para el lunes (29 de marzo), uno de los peores 10 días de 2021”.

Por su parte, el director de la Coalición y profesor de neurociencia en la Universidad de Yale, Daniel Colón Ramos, también ha manifestado preocupación sobre las medidas que deben emplearse para detener el avance del virus y levantó su voz reclamando mayor rigurosidad a la Asocación de Restaurantes a la hora de solicitar una mayor apertura para los comensales.

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#NosotrosPodemos

La seguridad de las vacunas contra COVID-19

Por Roberta Lugo Robles, DrPH, en colaboración con Marieli González, PhD

Muchas personas han expresado preocupación sobre la seguridad de las vacunas contra COVID-19. Sin embargo, existen varios mecanismos de monitoreo y vigilancia para garantizar la seguridad de estas.

Estos sistemas de cotejo tienen cinco escalones: ensayos clínicos, evaluación por un comité independiente, evaluación por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas) y monitoreo de reacciones adversas.

Los ensayos clínicos evalúan cualquier vacuna experimental para determinar su seguridad y eficacia. Antes de que una vacuna sea aprobada para ensayos clínicos, tiene que ser probada en el laboratorio y en modelos animales. Luego de constatar su eficacia y seguridad en ambos, entonces se procede a comenzar los ensayos clínicos con voluntarios.

Una vez se obtienen los resultados de los ensayos clínicos, un comité independiente y externo a la FDA, compuesto por expertos en vacunas, pediatría, medicina interna, e inmunología, entre otras ramas, evalúan los datos y votan a favor o en contra de la siguiente premisa: ¿los beneficios son mayores que los riesgos? En el caso de la vacuna de Pfizer, los ensayos clínicos con más de 43,000 voluntarios demostraron que la vacuna fue bien tolerada, no causaba efectos secundarios severos, y tiene una eficacia de 95%. Es decir, la vacuna evitó los síntomas de COVID-19 en 95 de cada 100 personas que recibieron la vacuna en comparación con el grupo placebo, que sólo recibió agua salina. Por esto la mayoría del comité (17 miembros) votó a favor de aprobar la vacuna, con solo cuatro personas abstenidas y una en contra.

Luego de la recomendación del comité externo, la FDA determina si la vacuna cumple con sus estándares de seguridad y efectividad, para hacerla disponible en los Estados Unidos mediante una autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés). La EUA es muy diferente a una aprobación final, pues se da bajo el marco de una emergencia de salud nacional, por lo cual está condicionada a altos estándares y parámetros, es temporera y revocable. Dicha aprobación ocurrió el pasado 11 de diciembre de 2020 para la vacuna de Pfizer.

Por último, el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP, por sus siglas en inglés) analiza los datos de los ensayos clínicos y ofrece recomendaciones sobre la vacuna a los CDC. Entre estas recomendaciones se encuentra el orden de administración de la vacuna sugerido para la población, que toman en cuenta los factores de riesgo y tipos de exposición al virus. Estas recomendaciones fueron publicadas el 12 de diciembre de 2020 para la vacuna de Pfizer.

Una vez la vacuna es administrada a la población, se implementarán varios sistemas de monitoreo de seguridad que vigilan las reacciones adversas (efectos secundarios). Este monitoreo constante puede detectar reacciones adversas que posiblemente no hayan sido detectadas en los ensayos clínicos.

El principal sistema de monitoreo es el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés). VAERS es el sistema nacional que recopila los informes de los profesionales de atención médica, los fabricantes de vacunas y el público en general sobre las reacciones adversas que se producen después de la vacunación. Sin embargo, existen más de 15 sistemas de monitoreo de seguridad, incluyendo la Red Nacional de Seguridad en el Cuidado de Salud, el proyecto de Evaluación Clínica de Seguridad de las Vacunaciones, y la nueva plataforma digital “V-safe”. “V-safe” ayuda a monitorear el estado de salud posterior a la vacunación a través del celular, ya sea por mensajes de texto y/o encuestas. En el caso de la vacuna de Pfizer, “V-safe” también brinda recordatorios de la segunda dosis de la vacuna y realizará un seguimiento por teléfono a las personas que notifiquen tener reacciones adversas.

Estos sistemas trabajarán en conjunto con el CDC, FDA y otras agencias federales para crear sistemas robustos de vigilancia epidemiológica y datos que faciliten un monitoreo activo y continuo de la seguridad de la nueva vacuna para COVID-19 en la población.

La Dra. Roberta Lugo Robles es epidemióloga y salubrista. La Dra. Marieli González Cotto es bióloga celular molecular. Ambas son miembros de CienciaPR (www.cienciapr.org).

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#NosotrosPodemos

Demos gracias quedándonos en casa

El 2020 ha sido un año de sentir colectivamente. Sentir la incertidumbre de lo desconocido, sufrir la pérdida de familiares y amigos, celebrar cada paso que se adelanta en la ciencia para el bienestar de la humanidad, soñar con las experiencias que deseamos vivir, trabajar juntos para lograr metas como sociedad y dar gracias por un nuevo día y una nueva oportunidad de demostrar de lo que estamos hechos.

La raíz de la alegría se encuentra en la gratitud. Para muchos de nosotros, el 2020 nos ha desafiado como nunca antes. Han sido meses en el que hemos dejado el egoísmo a un lado para trabajar en equipo por el bienestar de todas, todos y todes. Este periodo nos ha recordado lo verdaderamente valioso de la vida: tenernos.

No importa en qué parte del mundo te encuentres, todos juntos podemos continuar aportando al bienestar de nuestro pueblo. Somos lo que damos. Somos bondadosos, alegres, diligentes, valientes, empáticos, sensibles, luchadores, resilientes y sobre todo, somos generosos.

Por más de dos meses y ante la amenaza del Covid-19, el pequeño pero ruidoso equipo de colaboradores de NUESTRO le puso pausa a su labor periodística fiscalizadora para organizar la primera campaña de servicio público, la cual llamamos #NosotrosPodemos.

Enfocados en una pandemia, descubrimos todas las formas en las que podíamos convertirnos en entes de cambio. Día tras día, analizamos los datos, los comentarios, las reacciones y las peticiones de ustedes nuestros lectores. Mediante el movimiento #NosotrosPodemos no solo comenzamos a discutir los retos de esta pandemia, sino que nos convertimos en portavoces de las soluciones.

Por más de dos meses y junto a organizaciones como Ciencia Puerto Rico, COSACO, Fundación Mochileando 100 x 35 y otras entidades, construimos una idea que ahora es una realidad. Reconociendo que este día de Acción de Gracias será distinto, nos dimos a la tarea de crear una experiencia que hoy compartimos con todos ustedes.

Este Día de “Thanksgiving”, jueves 26 de noviembre, te invitamos a formar parte del concierto virtual benéfico “Nosotros Podemos Dar Gracias”, que será transmitido a través de PRTicket.com.

A partir de las 7:00PM, Javier y Nabeel de Vivanativa, Barreto y Su Plena, Mayha Veray, Karla Jani, Kristian Bob y Ray C serán algunos de los protagonistas del evento, el cual será moderado por el presentador Alex DJ, conductor del programa Puerto Rico Gana en Telemundo.

Esta velada promete enlazar el festejo y la llegada de la Navidad con la conciencia social y la ciencia, a través de la participación de organizaciones que han sido clave en la orientación ciudadana para evitar el aumento en contagios con este virus que no ha dado tregua a nivel internacional.

Con tu donativo serás parte de un grupo de colaboradores dispuestos a promover y proveer ayuda a diversas comunidades con la iniciativa #NosotrosPodemos. Juntos continuaremos contribuyendo al progreso de nuestro país, porque al final del día, nos tenemos.

Demos gracias como lo que somos, una gran familia.

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#NosotrosPodemos

COVID-19 no detendrá la música en el Día de Acción de Gracias

Conscientes de que la pandemia mundial del virus Covid-19 no ha terminado, varios artistas se han unido para llevar alegría a la mesa de los hogares que celebrarán un Día de Acción de Gracias que aunque será diferente, no dejará de ser especial.

A partir de las 7:00PM, Javier y Nabeel de Vivanativa, Barreto y Su Plena, Mayha Veray, Karla Jani, Kristian Bob y Ray C serán algunos de los protagonistas del concierto virtual benéfico #NosotrosPodemos Dar Gracias, evento que será moderado por el presentador Alex DJ, conductor del programa Puerto Rico Gana en Telemundo y que tendrá muchas sorpresas para el deleite de todo el público.

Esta velada que será transmitida por PRTicket.com promete enlazar el festejo y la llegada de la Navidad con la conciencia social y la ciencia, a través de la participación de organizaciones que han sido clave en la orientación ciudadana para evitar el aumento en contagios con este virus que no ha dado tregua a nivel internacional.

El cantautor y creador de la canción principal de la campaña de servicio público #NosotrosPodemos, Ray C, compartirá su más reciente proyecto musical ecléctico como solista, el cual busca llevar alegría a través de líricas y melodías armoniosas, sin perder la personalidad contagiosa que le ha dado éxito como intérprete de Los Chinchillos del Caribe.

“Estamos muy contentos de poder participar en este evento. Desde el día uno he estado no solo muy atento a la situación de salud pública que enfrentamos a nivel global, sino que quise ir más allá y unirme a esta campaña ciudadana con mi granito de arena. Este concierto será muy especial y no se lo pueden perder”, sostuvo el artista.

“Es divino poder apoyar este esfuerzo colectivo para nuestra gente. Conéctense con nosotros, vamos a cantar y a ayudar a nuestros hermanos”, expresó por su parte la cantante de latin fusion Mayha Veray, quien está deseosa de compartir con su audiencia algunos de los temas de su nueva y vibrante producción musical “Remenéate” un disco que resalta la inclusión y el respeto a la dignidad humana.

El rock en español estará representado de forma acústica por Javier Hiram Gómez y Nabeel Abdulrahman de Vivanativa, quienes interpretarán los temas más famosos de su legendaria agrupación. Para los amantes de la música urbana, la novel cantante Karla Jani presentará dos de sus sencillos mientras que Barreto se encargará de hacernos bailar con su plena puertorriqueña.

El influencer de Mochileando, Wil Santiago, también se unirá a esta presentación virtual ofreciendo recomendaciones para evitar el contagio con Covid-19 a los viajeros que decidan celebrar la temporada navideña en otros países.

“Cualquier iniciativa que se esté llevando a cabo para lograr minimizar los efectos de este virus y para que todos podamos unirnos en una sola misión y conseguir buenos resultados es excelente. Este concierto es parte de esas iniciativas abarcadoras que nos va permitir controlar esta pandemia y salir de esto de una forma más rápida”, indicó el viajero, quien sorteará varias entradas del concierto entre los suscriptores de Mochileando Premium.

Influencers y científicos llaman a celebrar con prudencia

Más que llevar otro concierto virtual, la iniciativa comunitaria #NosotrosPodemos mantendrá su misión de crear conciencia sobre la amenaza que presenta el Covid-19 si se continúan tomando decisiones sin base científica, lo cual no solo pone en peligro la salud individual, sino el bienestar colectivo.

“Urge repensar las festividades navideñas en medio de la pandemia y este esfuerzo de #NosotrosPodemos es el anticipo navideño perfecto para demostrar que podemos celebrar de forma segura y así evitar contagios de Covid-19”, sostuvo la bióloga celular y molecular, doctora Marieli González, quien ha colaborado en los esfuerzos de comunicación científica en esta iniciativa al igual que para Ciencia Puerto Rico y otras organizaciones.

La doctora González es la creadora de la iniciativa de mascarillas “Sobre la nariz y la Boca”. Este movimiento ha sido replicado en camisetas, calcomanías y hasta decoraciones de Navidad, las cuales han sido adquiridas por personalidades de la prensa, radio, televisión y hasta por el secretario del Departamento de Salud (DS), el doctor Lorenzo González Feliciano junto a su equipo de epidemiólogos municipales.

Con todo esto en mente, los participantes del evento se realizarán una prueba de antígenos administrada por personal del DS el mismo día de la grabación del concierto. Además, se diseñó un protocolo para evitar la aglomeración de personas en cada presentación artística y para garantizar el distanciamiento físico entre los artistas y la producción.

“La logística propuesta por el medio digital Nuestro es un ejemplo de lo que hemos logrado avanzar como comunidad en contra del Covid-19, implementando no tan solo pruebas, sino también las mejores prácticas de distanciamiento e higiene que nos permitirá ir articulando espacios y eventos donde se mitiguen los riesgos a los cuáles aún seguimos expuestos. Esperamos que puedan disfrutar de esta celebración desde la comodidad y seguridad de su hogar, conscientes de que Nosotros Podemos con esto, y mucho más”, expresó el coordinador estadístico del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos, Danilo Trinidad Pérez Rivera, quien además forma parte de la junta de directores de la Coalición de Sabiduría Covid-19 de Puerto Rico.

El pasado mes de agosto, sobre 45 figuras influyentes de Puerto Rico se unieron en una sola voz a través de un vídeo que ha sido visto por miles de personas en las redes sociales junto con notas informativas, de opinión y otros contenidos digitales. Este movimiento representó el primer esfuerzo ciudadano de orientación sobre el virus en el que participó la clase artística, deportiva, influencers y comunicadores tanto en el ámbito periodístico como en el científico.

Para adquirir entradas al concierto virtual benéfico #NosotrosPodemos Dar Gracias, puede acceder el portal PRTicket.com o visitar la página web nosotrospodemos.com. Los fondos recaudados se utilizarán para continuar los esfuerzos de orientación ciudadana e impacto comunitario de la iniciativa #NosotrosPodemos y para apoyar las organizaciones hermanas que se han unido a este movimiento.

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#NosotrosPodemos

El desgaste emocional ante COVID-19

Por: Isabel Conde Del Moral / Colaboradora de COSACO PR

Isabel Conde Del Moral es estudiante de medicina de tercer año en el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR. (Suministrada / COSACO PR)

A más de seis meses del primer caso confirmado de COVID-19 en Puerto Rico, indudablemente cada uno de nosotros se ha sentido estresado, agobiado y/o desesperado por la situación actual que estamos viviendo. Las emergencias de salud pública son un foco de estresores que contribuyen al desgaste emocional y al desarrollo o exacerbación de condiciones psiquiátricas.

Ciertos grupos de personas son más vulnerables incluyendo a los infectados por el virus, especialmente si son personas de edad avanzada o con un sistema inmune comprometido, y personas con condiciones médicas, psiquiátricas o de abuso de sustancias. Otro grupo en riesgo son los profesionales de la salud dada su exposición al virus, el aumento en horas de trabajo, la falta de equipo de protección personal y la preocupación constante de infectar a sus seres queridos y a otras personas. Un estudio reciente sobre las consecuencias psicológicas en diversos grupos de personas en cuarentena reveló la presencia de estrés, depresión, insomnio, irritabilidad y frustración, entre otros.

Se identificaron varios estresores específicos para el desarrollo de estas respuestas incluyendo una mayor duración en cuarentena, la falta de suministros, la falta de información, dificultad en recibir trato médico o medicamentos y tener pérdidas financieras. A lo largo de estos meses, la mayoría de las personas en nuestro país ha experimentado alguno de estos factores y es por esto que hay que crear y mantener el diálogo sobre la salud mental.

Esta crisis ha afectado la evaluación de necesidades psicosociales mediante encuentros directos con pacientes en las clínicas. Estos servicios están siendo ofrecidos, en su mayoría, mediante telemedicina. Sin importar el medio, los profesionales de la salud deben evaluar estresores como el distanciamiento físico, la exposición a personas infectadas, miembros de la familia infectados, pérdidas de seres queridos, pérdidas económicas, aumento en abuso de sustancias, violencia doméstica, síntomas de depresión y ansiedad, insomnio e ideas suicidas.


Algunos síntomas de depresión son: tristeza, pérdida de concentración, falta de apetito, falta de energía, cambios en peso, cambios en el patrón de sueño, pérdida de interés en actividades de disfrute personal, sentimientos de culpa o inutilidad, exceso o disminución en actividad motora y pensamientos suicidas. La ansiedad puede manifestarse como una preocupación constante sobre diferentes aspectos del diario vivir y podría estar acompañada de síntomas físicos como tensión muscular, falta de concentración, fatiga, disturbios de sueño, irritabilidad e inquietud. Por otra parte, los ataques de pánico podrían presentarse como episodios recurrentes de palpitaciones, dolor abdominal, náuseas, falta de aire, dolor de pecho, sudoración y/o escalofríos.

Algunos pacientes se podrían beneficiar de intervenciones dirigidas a mejorar sus estrategias de afrontamiento y el manejo de estrés, mientras que otros podrían requerir evaluaciones más formales de su estatus mental. Es importante que haya un enlace disponible con los servicios de salud mental y que se promueva la búsqueda de ayuda profesional cuando se necesite. Varios ejemplos de intervenciones que se pueden hacer desde el hogar son: establecer y mantener una rutina, realizar actividades estructuradas, estar conscientes de reacciones propias ante el estrés, limitar la exposición a contenido digital sobre la pandemia, mantener un diálogo abierto con los niños y escuchar y atender sus preocupaciones.

*Síntesis de: Pfefferbaum, B., & North, C. S. (2020). Mental Health and the Covid-19 Pandemic. New England Journal of Medicine, 383(6), 510-512. doi:10.1056/nejmp2008017

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#NosotrosPodemos

COVID-19: ¿Destination Puerto Rico?

Por Danilo Trinidad Pérez Rivera

El autor es manejador de datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud de Puerto Rico.

Recientemente, los primeros datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos que forma parte de las estrategias para atajar la pandemia COVID-19 fueron publicados. En un momento donde se ha vuelto común hablar de un descenso en casos desde principios de agosto, la publicación de este informe y los numerosos brotes que se describen causa mucha inquietud y obliga a las personas a plantearse cuál será la realidad.

Sin embargo, esta discusión ignora el hecho de que a finales de julio se restringieron los accesos a pruebas moleculares por la alta demanda. Se ha tornado cada vez más difícil acceder a una. Esto causa que cualquier comparación entre agosto y julio, sea una inapropiada.

La comparación de número de casos vs brotes no es lo único que ha levantado la intriga de los puertorriqueños. Particularmente, ha capturado el interés de muchos que tan solo un 3% de los brotes identificados pudieron ser trazados a viajeros. Con este dato, algunos han concluido a la prisa que esto entonces sugiere que la vigilancia de aeropuertos es innecesaria, y podemos invitar nuevamente al mundo a gozar de nuestra bella isla.

Esto no es lo que significa ese dato. Para explicarlo me gustaría utilizar una analogía estadística. Supongamos que un analista obtiene datos de un fuego forestal, que demuestra la siguiente distribución de maderas que se lograron identificar fueron quemadas.

Como diestros en los números, rápidamente notamos que el “Aspen” tuvo de los porcientos más bajos en términos de distribución de madera quemada. Concluimos que entonces su contribución al fuego forestal fue mínima y preparamos un informe para reportar ese hallazgo. Sin embargo, al conversar con un guardabosques, rápidamente este informa que hay algo extraño en ese reporte, porque el bosque no incluía arboles “Aspen”.

Al corroborar qué pudo estar ocurriendo, se descubre que el “Aspen” es la madera que se utiliza para muchos fósforos. En efecto, aunque la madera del fósforo es muy poca, y tal vez no contribuya tanto en términos de materia a quemarse, nos vemos obligados a revisar nuestra conclusión. Aunque pequeño en volumen, no se podía descartar la importancia del “Aspen” en este fuego forestal, pues la evidencia ahora sugiere, que pudo haber sido incluso el principal causante.

Así mismo ocurre con los viajeros, especialmente en el contexto de una transmisión comunitaria que causa pérdida de visibilidad casi total del origen certero de las infecciones. Sin embargo, esta analogía entre viajeros y fósforos no se limita tan solo a su importancia como causa, sino también a la otra cara de la moneda: la solución. Los bomberos que trabajen un fuego forestal no pueden ir detrás del fósforo y pretender que con apagarlo esto resuelva el asunto cuando ya hay cuerdas ardiendo en llamas. Igualmente, un cierre de aeropuertos y otros puertos de entrada no representaría el final del COVID-19 en Puerto Rico.

Por lo tanto, no hay balas plateadas ni respuestas sencillas a los problemas que enfrenta Puerto Rico hoy. Ni el cierre de aeropuertos, ni la reducción en retrasos de reporte, ni el mismo Sistema de Rastreo de Contactos, puede singularmente controlar este asunto. Sin embargo, hay algo que está claro: Puerto Rico no está bien, y toda acción que podamos tomar para trazar una ruta certera por nuestra salud y seguridad, se tiene que tomar. No se puede ser tímido en estos próximos pasos.

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Niños y niñas podrían ser foco importante de transmisión del COVID-19

Por Dr. Edwin A. Rosado-Olivieri

El autor es asociado postdoctoral e investigador de células madres y enfermedades infecciosas en la Universidad de Rockefeller en Nueva York y miembro de la red de Ciencia Puerto Rico. (Suministrada)

Mientras que muchas jurisdicciones —incluyendo Puerto Rico— han decido comenzar las clases en línea durante la pandemia, otras lo han hecho de manera presencial, usando como justificación que los niños y las niñas están en menor riesgo de sufrir síntomas severos de COVID-19. Sin embargo, esta justificación es infundada, pues no existe evidencia científica certera de esto y además ignora que las comunidades escolares no sólo se componen de menores de edad.

A sólo días de reabrir sus escuelas, varios distritos escolares en los estados de Indiana, Georgia y Mississippi tuvieron que cerrar debido a brotes en diversos planteles. Estos brotes fueron asociados a maestros y estudiantes infectados. En Puerto Rico se planteó en un momento el regreso presencial a las escuelas en septiembre, aunque en las pasadas semanas se ha estado reconsiderando esto debido a la continua alza de casos positivos de COVID-19 y a que otros indicadores de la pandemia (como las muertes) han ido empeorando.

¿Qué dice la ciencia?

Dos estudios recientes apuntan a que usar el argumento que los menores de edad se infectan menos o no se enferman de gravedad puede ser peligroso.

El primero, publicado en la revista Science, estudió datos epidemiológicos de dos ciudades en China: Wuhan—donde el virus fue originalmente detectado—y Shanghai, para entender el impacto de abrir o cerrar las escuelas en el control de la pandemia. Este estudio rastreó alrededor de 7,000 contactos de 136 casos confirmados de pacientes menores y adultos infectados por el virus SARS-CoV-2, que produce COVID-19. La investigación encontró que, aunque en general los niños y las niñas eran menos susceptibles a infección por el coronavirus comparado a los adultos, cuando las escuelas estaban abiertas era 3 veces más probable que los menores estuviesen en contacto con personas infectadas. Esto aumentó significativamente su susceptibilidad a infección y, a su vez, la posibilidad de transmisión en las comunidades escolares.

Basado en su análisis estadístico, este estudio en Science estimó que mantener las escuelas cerradas puede reducir el alza en casos por 40 a 60 por ciento. También encontraron que mantener las escuelas abiertas aumentó significativamente el número de reproducción del virus, R0, un estimado del número de infecciones atados a un caso positivo. Este aumento en el número de reproducción a su vez puede resultar en un aumento en el potencial de propagación del virus en comunidades si se decide reabrir las escuelas.

El segundo estudio, publicado en JAMA Pediatrics, investigó las diferencias en los niveles del virus entre menores y adultos infectados por el coronavirus SARS-CoV-2. El mismo midió la cantidad del virus usando pruebas moleculares (que detectan la presencia del material genético del virus) en 145 pacientes residentes de Chicago. Se encontró que los niños y niñas mayores de 5 años infectados tienen cantidades del virus (lo que se conocer como carga viral) en las vías nasales comparables a lo observado en adultos. No obstante, en niños menores de 5 años, se encontró que la cantidad del virus en el tejido infectado es hasta 100 veces más altos comparado a los adultos. Resultados similares han sido también reportados en estudios preliminares en Alemania y Francia, donde se encontró que los niños y las niñas menores de 18 años pudiesen tener igual o más cantidad del virus que adultos.

Abrir las escuelas en lugares donde hay altos niveles de transmisión en la comunidad—como es el caso de Puerto Rico—aumentaría la probabilidad de que estudiantes y miembros de la comunidad escolar puedan infectarse y contagiar a otros. Esta apuesta es aún más peligrosa cuando faltan sistemas de vigilancia y control del virus robustos y puntuales (como pruebas moleculares y rastreo)—también el caso en Puerto Rico.

Los estudios realizados hasta ahora son limitados en la cantidad de pacientes y su demografía y aún nos falta muchísimo por entender sobre cómo el coronavirus afecta a los niños y niñas. Mas lo que sí queda cada vez más claro es que la premisa de que se pueden abrir las escuelas por que los niños y niñas no se enferman de gravedad o no transmiten el virus es incorrecta.

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¿La (in)eficiencia del Rastreo de Contactos en Puerto Rico?

Por Danilo Trinidad Pérez Rivera

El autor es manejador de datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud de Puerto Rico.

El 1 de julio de 2020, el Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) comenzó formalmente luego de un mes de junio en el que si intentamos recordarlo ahora parecería de ensueño, pues todos los municipios se encomendaban a participar plenamente de este esfuerzo. El único problema: no todos estaban listos para arrancar. 

Con poco más de una docena de municipios y con un sistema a menos de la mitad de implementado, al SMICRC se le entregó un país listo para una apertura casi total. El 28 de junio se anunció una apertura escalonada, que tímidamente tuvo que ser revertida en sus fases finales por los peligros que suponían sus últimas acciones, tales qcomo la reapertura agresiva de nuestros puertos y el reinicio de múltiples actividades económicas.

Sin embargo, a dos meses de estos eventos, ¿por qué el COVID-19 continúa rampante en Puerto Rico? ¿Acaso los Sistemas de Rastreo de Contactos no han podido hacer su trabajo? Primero, es necesario que hablemos de que Puerto Rico no es un monolito. Aunque la unidad de propósito sin lugar a duda tiene que ser parte fundamental de nuestra respuesta, la realidad en los municipios no es homogénea. Particularmente, es necesario reconocer que, al igual que en el mundo financiero, es imprescindible invertir temprano en la salud pública para poder obtener el mayor beneficio. 

Aquellos municipios que iniciaron temprano: Guayanilla, Villalba, Añasco, entre otros, gozaron de incidencias de menos de 5 casos confirmados por 10,000 habitantes en las primeras tres semanas de agosto. Incluso, vimos cómo los municipios de Culebra y Las Marías ni siquiera registraron casos confirmados. Algunos alegarán que aún corregir por población utilizando incidencia, no es justa comparación utilizar estos pequeños municipios, pues no captura la complejidad de un sistema de Salud de un municipio con alta densidad poblacional. Sin embargo, incluso Ponce, con mucho más de  100 mil habitantes, logró mantener su incidencia por debajo de los 5 casos confirmados por 10,000 habitantes gracias a su implementación eficaz y veloz de un Sistema de Rastreo de Contactos.

La historia opuesta se refleja a la perfección en municipios con tardía implementación. Municipios grandes y pequeños, desde Morovis a San Juan, que se rehúsan a participar del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos, observan incidencias por encima de 5 veces de los municipios modelos que adoptaron prontamente su participación. Y es que siempre ha sido claro cuál es el escenario en el cual el rastreo de contactos es efectivo: prevención e intervención inmediata. Un país abierto con un crecimiento exponencial de casos encima no es, ni nunca ha sido, un escenario bajo el cual se ha prometido lograr retomar control con el uso exclusivo de un sistema de rastreo de contactos.

Sin embargo, no nos damos por vencidos. Las puertas continúan abiertas (mientras los fondos lo permitan) para que estos municipios puedan comenzar a invertir en la salud de sus ciudadanos. Cada cadena de transmisión que se corta representa un beneficio para todo el pueblo de Puerto Rico. Cada orientación que se realiza lleva información a una casa, a una familia, a una empresa, a una comunidad, donde su efecto multiplicador será incalculable. A eso apostamos. 

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#NosotrosPodemos

COVID-19 causa diversas complicaciones neurológicas

www.cienciapr.org

Por Claudia López Lloreda

A medida que ha avanzado la pandemia de COVID-19, los síntomas neurológicos y psiquiátricos han surgido como una complicación grave de la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Varios estudios recientes han caracterizado mejor estos tipos de complicaciones.

Un nuevo estudio publicado en The Lancet Psychiatry recopiló datos de 153 pacientes en el Reino Unido. Las complicaciones más comunes, encontradas en el 62% de los pacientes, fueron eventos cerebrovasculares como derrames cerebrales. El 31% de pacientes también sufrieron de un estado mental alterado, mostrando desorientación, delirio o psicosis.

La autora es neurocientífica y miembro de
Ciencia Puerto Rico.

Aunque las complicaciones neurológicas usualmente se dan en pacientes con casos severos de COVID-19, algunas se han observado en pacientes menos graves. Por ejemplo, un estudio publicado en Brain encontró que aún pacientes con síntomas de COVID-19 leves podían sufrir complicaciones neurológicas como delirio y confusión.

En general, investigaciones han identificado inflamación severa en el sistema nervioso central de pacientes con COVID-19, lo cual sugiere que los efectos neurológicos pueden ser las consecuencias indirectas de una neuroinflamación severa y de la infección de células no neuronales y no a causa de la invasión del virus en el cerebro. Estas células no neuronales tienen el rol de apoyar el funcionamiento de las neuronas pero no tienen una función neurológica.

COVID-19 también afecta sentidos como el olor y el gusto. La pérdida del olfato, conocida como anosmia, es una de las consecuencias neurológicas más comunes de COVID-19, y observado en alrededor del 70% de personas infectadas. Debido a esto, científicos se cuestionaban si SARS-CoV-2 podría estar infectando y matando las neuronas del olfato. Estas células conectan directamente con el cerebro, y por eso algunos científicos propusieron que el coronavirus quizás pudiese invadir e infectar células del cerebro usando las neuronas de olfato como ‘autopista’ para llegar hasta allí.

Sin embargo, dos estudios publicados en Nature Medicine yScience Advances encontraron que las neuronas olfatorias no expresan el receptor que SARS-CoV-2 utiliza para infectar nuestras células, indicando que puede que no sean susceptibles a infección. Por otro lado, vieron que otras células, consideradas como células de apoyo, sí expresaban el receptor. Por ejemplo, encontraron que células de los vasos sanguíneos y células que rodean las neuronas olfatorias que proveen apoyo estructural tenían grandes cantidades el receptor.

De manera similar, estudios que utilizaron distintos organismos modelos (desde roedores hasta monos) de infección de SARS-CoV-2 encontraron que el virus infectaba distintos tipos de células que son parte del sistema del olfato, pero no neuronas olfatorias ni otras neuronas en el resto del cerebro. Esto sugiere que posiblemente la pérdida de olor no se da a consecuencia de la infección de neuronas olfatorias, sino que de la infección y alteración de la función de otras células. Adicionalmente, es una indicación de que el virus no utiliza las conexiones de las neuronas olfatorias para entrar al cerebro. Debido a que no se infectan neuronas directamente, es posible que síntomas neurológicos, como la pérdida de olfato en pacientes con COVID-19, pueden ser temporeros y recuperase luego de que acabe la infección.

La pérdida de olor es un síntoma temprano de COVID-19 y frecuentemente se observa en personas que no desarrollan otros síntomas más comunes como tos o fiebre. Incluso, algunos estudios han encontrado que monitorear la pérdida de olor puede ayudar a las personas a determinar si es probable que tengan COVID-19. Por ejemplo, el Instituto de Ciencias Weizmann en Israel ha desarrollado de olfato que las personas pueden hacer en el hogar usando artículos de diario como café y perfumes.

A pesar de que cada vez hay más evidencia nueva de que COVID-19 afecta el sistema nervioso, todavía se desconoce si el SARS-CoV-2 puede infectar las neuronas directamente. Se necesitan más estudios para entender cómo surgen las complicaciones neurológicas de la enfermedad. Los estudios más recientes indican que los efectos de COVID-19 en el cerebro podrían ser más serios y variados de lo que se pensaba anteriormente y que la enfermedad podría afectar severamente su funcionamiento a corto plazo. Por eso será importante continuar monitoreando e investigando los síntomas neurológicos en personas recuperadas de COVID-19.

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#NosotrosPodemos

En fin… cualquier paciente que necesite una cama en intensivo, ¡no lo podemos olvidar!

http://www.cosacopr.org

Los diagnósticos de #COVID19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo en Puerto Rico. COSACO PR advierte sobre las consecuencias de un aumento en las cifras.

Dr. Luis Molinary, cardiólogo y miembro de la junta de COSACO PR. (Suministrada)

Desde que entré por primera vez a una Unidad de Cuidado Intensivo (ICU) como estudiante de medicina los diagnósticos de esos pacientes en su mayoría eran (muchos de ellos en ventilador) infartos al corazón, fallos cardiacos, pulmonías, enfermedades pulmonares descompensadas, infecciones generalizadas con fallos respiratorios (ARDS) etc…y muchos otros pacientes que habían salido de sala de operaciones porque, o se complicaron en cirugía, o era una cirugía electiva que no lograron extubar en “recovery”.

En el año 2020 se le ocurre a un virus llegar a aumentar la ocupación de esas camas con complicaciones de problemas respiratorios, cardiacos o neurológicos, y lo que nos falta por descubrir; algo jamás visto antes. Entonces, si la cantidad de pacientes previo al COVID-19 que utilizaban las camas de intensivo ni ha bajado, ni bajará, porque son condiciones que yo no puedo controlar al ser complicaciones de enfermedades crónicas tan prevalentes en la comunidad, ¿cómo pueden seguir hablando solamente del porciento de estas camas ocupadas por pacientes de COVID-19? ¿Cuál es el mensaje?

¿Que todas las camas de Intensivo son para Covid 19 ?

¿Qué no es un problema hasta que el 100 % de las camas de ICU estén ocupadas por pacientes con COVID-19?

Si no controlamos los contagios, la cantidad de pacientes que llegan a los hospitales y que podrían complicarse y llegar a ICU, ese número de necesidad de intensivo aumentará, pero ¿dónde pondremos los que llegan con condiciones crónicas complicadas? Si no tengo camas en intensivo, ¿dónde pongo las cirugías “electivas” que se complican? Siendo Puerto Rico una isla donde tenemos huracanes y terremotos (Dios nos proteja siempre) si ocurre una catástrofe y necesito esas camas de intensivo, ¿dónde los admito si la capacidad de camas esta al tope? En fin… cualquier paciente que necesite también una cama en intensivo, por la razón que sea, ¡no los podemos olvidar!

Más allá, ¿por qué hablamos de la cantidad o la utilización de ventiladores y los que tenemos disponibles si los recursos para manejarlos (médicos intensivistas, neumólogos, enfermeras, terapistas respiratorios) es limitada y también se nos están contagiando, lo que los limita aun más?

Para colmo, los pacientes con enfermedades crónicas (hipertensión y diabetes descontroladas, fallo cardiaco, enfermedades pulmonares severas, etc) se están quedando en sus casas y se están complicando. Esto hace que cuando llegan al hospital estén bien malos y muy probable lo que su pudo haber atendido en una cita rutinaria, requiera recursos extraordinarios.

Por lo tanto, si no puedo controlar las variables de utilización de ICU de las enfermedades crónicas, de las cirugías por complicaciones médicas, de las cirugías electivas complicadas y de cualquier desastre natural, y la única variable que hemos demostrado podemos controlar es la de la cantidad de pacientes que lleguen por COVID-19… ¿cuál debe ser el mensaje?

Finalmente, se ha dado por sentado que Puerto Rico es pequeño en tamaño. Sin embargo, puede haber X número de camas alrededor de la Isla disponibles, ¿pero dónde exactamente están? Si por alguna razón los hospitales del área metro llegan a máxima capacidad antes de otros, pues esa es la región donde más casos hay, ¿qué hago cuando me sigan llegando pacientes que ameriten un Intensivo en esa región? Me imagino que se intentarán los “transfers” para ICU hacia otras regiones menos saturadas. Esto pudiera ser un paciente por COVID-19 de San Juan enviado a Ponce o Mayagüez… pero también uno con un infarto complicado o cualquier otra condición que así lo amerite ante la saturación de camas en una región.

Los diagnósticos de COVID-19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo, pero si no los controlamos, y aumenta ese número, son afectados todos los demás pacientes cuyos diagnósticos ameritan un intensivo que siguen siendo los mismos que cuando pisé esa unidad por primera vez hace años. ¿Cuál es la única variable que hemos demostrado podemos controlar? El número de contagios. Entonces, ese tiene que ser el mensaje.