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El desgaste emocional ante COVID-19

Por: Isabel Conde Del Moral / Colaboradora de COSACO PR

Isabel Conde Del Moral es estudiante de medicina de tercer año en el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR. (Suministrada / COSACO PR)

A más de seis meses del primer caso confirmado de COVID-19 en Puerto Rico, indudablemente cada uno de nosotros se ha sentido estresado, agobiado y/o desesperado por la situación actual que estamos viviendo. Las emergencias de salud pública son un foco de estresores que contribuyen al desgaste emocional y al desarrollo o exacerbación de condiciones psiquiátricas.

Ciertos grupos de personas son más vulnerables incluyendo a los infectados por el virus, especialmente si son personas de edad avanzada o con un sistema inmune comprometido, y personas con condiciones médicas, psiquiátricas o de abuso de sustancias. Otro grupo en riesgo son los profesionales de la salud dada su exposición al virus, el aumento en horas de trabajo, la falta de equipo de protección personal y la preocupación constante de infectar a sus seres queridos y a otras personas. Un estudio reciente sobre las consecuencias psicológicas en diversos grupos de personas en cuarentena reveló la presencia de estrés, depresión, insomnio, irritabilidad y frustración, entre otros.

Se identificaron varios estresores específicos para el desarrollo de estas respuestas incluyendo una mayor duración en cuarentena, la falta de suministros, la falta de información, dificultad en recibir trato médico o medicamentos y tener pérdidas financieras. A lo largo de estos meses, la mayoría de las personas en nuestro país ha experimentado alguno de estos factores y es por esto que hay que crear y mantener el diálogo sobre la salud mental.

Esta crisis ha afectado la evaluación de necesidades psicosociales mediante encuentros directos con pacientes en las clínicas. Estos servicios están siendo ofrecidos, en su mayoría, mediante telemedicina. Sin importar el medio, los profesionales de la salud deben evaluar estresores como el distanciamiento físico, la exposición a personas infectadas, miembros de la familia infectados, pérdidas de seres queridos, pérdidas económicas, aumento en abuso de sustancias, violencia doméstica, síntomas de depresión y ansiedad, insomnio e ideas suicidas.


Algunos síntomas de depresión son: tristeza, pérdida de concentración, falta de apetito, falta de energía, cambios en peso, cambios en el patrón de sueño, pérdida de interés en actividades de disfrute personal, sentimientos de culpa o inutilidad, exceso o disminución en actividad motora y pensamientos suicidas. La ansiedad puede manifestarse como una preocupación constante sobre diferentes aspectos del diario vivir y podría estar acompañada de síntomas físicos como tensión muscular, falta de concentración, fatiga, disturbios de sueño, irritabilidad e inquietud. Por otra parte, los ataques de pánico podrían presentarse como episodios recurrentes de palpitaciones, dolor abdominal, náuseas, falta de aire, dolor de pecho, sudoración y/o escalofríos.

Algunos pacientes se podrían beneficiar de intervenciones dirigidas a mejorar sus estrategias de afrontamiento y el manejo de estrés, mientras que otros podrían requerir evaluaciones más formales de su estatus mental. Es importante que haya un enlace disponible con los servicios de salud mental y que se promueva la búsqueda de ayuda profesional cuando se necesite. Varios ejemplos de intervenciones que se pueden hacer desde el hogar son: establecer y mantener una rutina, realizar actividades estructuradas, estar conscientes de reacciones propias ante el estrés, limitar la exposición a contenido digital sobre la pandemia, mantener un diálogo abierto con los niños y escuchar y atender sus preocupaciones.

*Síntesis de: Pfefferbaum, B., & North, C. S. (2020). Mental Health and the Covid-19 Pandemic. New England Journal of Medicine, 383(6), 510-512. doi:10.1056/nejmp2008017

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COVID-19: ¿Destination Puerto Rico?

Por Danilo Trinidad Pérez Rivera

El autor es manejador de datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud de Puerto Rico.

Recientemente, los primeros datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos que forma parte de las estrategias para atajar la pandemia COVID-19 fueron publicados. En un momento donde se ha vuelto común hablar de un descenso en casos desde principios de agosto, la publicación de este informe y los numerosos brotes que se describen causa mucha inquietud y obliga a las personas a plantearse cuál será la realidad.

Sin embargo, esta discusión ignora el hecho de que a finales de julio se restringieron los accesos a pruebas moleculares por la alta demanda. Se ha tornado cada vez más difícil acceder a una. Esto causa que cualquier comparación entre agosto y julio, sea una inapropiada.

La comparación de número de casos vs brotes no es lo único que ha levantado la intriga de los puertorriqueños. Particularmente, ha capturado el interés de muchos que tan solo un 3% de los brotes identificados pudieron ser trazados a viajeros. Con este dato, algunos han concluido a la prisa que esto entonces sugiere que la vigilancia de aeropuertos es innecesaria, y podemos invitar nuevamente al mundo a gozar de nuestra bella isla.

Esto no es lo que significa ese dato. Para explicarlo me gustaría utilizar una analogía estadística. Supongamos que un analista obtiene datos de un fuego forestal, que demuestra la siguiente distribución de maderas que se lograron identificar fueron quemadas.

Como diestros en los números, rápidamente notamos que el “Aspen” tuvo de los porcientos más bajos en términos de distribución de madera quemada. Concluimos que entonces su contribución al fuego forestal fue mínima y preparamos un informe para reportar ese hallazgo. Sin embargo, al conversar con un guardabosques, rápidamente este informa que hay algo extraño en ese reporte, porque el bosque no incluía arboles “Aspen”.

Al corroborar qué pudo estar ocurriendo, se descubre que el “Aspen” es la madera que se utiliza para muchos fósforos. En efecto, aunque la madera del fósforo es muy poca, y tal vez no contribuya tanto en términos de materia a quemarse, nos vemos obligados a revisar nuestra conclusión. Aunque pequeño en volumen, no se podía descartar la importancia del “Aspen” en este fuego forestal, pues la evidencia ahora sugiere, que pudo haber sido incluso el principal causante.

Así mismo ocurre con los viajeros, especialmente en el contexto de una transmisión comunitaria que causa pérdida de visibilidad casi total del origen certero de las infecciones. Sin embargo, esta analogía entre viajeros y fósforos no se limita tan solo a su importancia como causa, sino también a la otra cara de la moneda: la solución. Los bomberos que trabajen un fuego forestal no pueden ir detrás del fósforo y pretender que con apagarlo esto resuelva el asunto cuando ya hay cuerdas ardiendo en llamas. Igualmente, un cierre de aeropuertos y otros puertos de entrada no representaría el final del COVID-19 en Puerto Rico.

Por lo tanto, no hay balas plateadas ni respuestas sencillas a los problemas que enfrenta Puerto Rico hoy. Ni el cierre de aeropuertos, ni la reducción en retrasos de reporte, ni el mismo Sistema de Rastreo de Contactos, puede singularmente controlar este asunto. Sin embargo, hay algo que está claro: Puerto Rico no está bien, y toda acción que podamos tomar para trazar una ruta certera por nuestra salud y seguridad, se tiene que tomar. No se puede ser tímido en estos próximos pasos.

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Niños y niñas podrían ser foco importante de transmisión del COVID-19

Por Dr. Edwin A. Rosado-Olivieri

El autor es asociado postdoctoral e investigador de células madres y enfermedades infecciosas en la Universidad de Rockefeller en Nueva York y miembro de la red de Ciencia Puerto Rico. (Suministrada)

Mientras que muchas jurisdicciones —incluyendo Puerto Rico— han decido comenzar las clases en línea durante la pandemia, otras lo han hecho de manera presencial, usando como justificación que los niños y las niñas están en menor riesgo de sufrir síntomas severos de COVID-19. Sin embargo, esta justificación es infundada, pues no existe evidencia científica certera de esto y además ignora que las comunidades escolares no sólo se componen de menores de edad.

A sólo días de reabrir sus escuelas, varios distritos escolares en los estados de Indiana, Georgia y Mississippi tuvieron que cerrar debido a brotes en diversos planteles. Estos brotes fueron asociados a maestros y estudiantes infectados. En Puerto Rico se planteó en un momento el regreso presencial a las escuelas en septiembre, aunque en las pasadas semanas se ha estado reconsiderando esto debido a la continua alza de casos positivos de COVID-19 y a que otros indicadores de la pandemia (como las muertes) han ido empeorando.

¿Qué dice la ciencia?

Dos estudios recientes apuntan a que usar el argumento que los menores de edad se infectan menos o no se enferman de gravedad puede ser peligroso.

El primero, publicado en la revista Science, estudió datos epidemiológicos de dos ciudades en China: Wuhan—donde el virus fue originalmente detectado—y Shanghai, para entender el impacto de abrir o cerrar las escuelas en el control de la pandemia. Este estudio rastreó alrededor de 7,000 contactos de 136 casos confirmados de pacientes menores y adultos infectados por el virus SARS-CoV-2, que produce COVID-19. La investigación encontró que, aunque en general los niños y las niñas eran menos susceptibles a infección por el coronavirus comparado a los adultos, cuando las escuelas estaban abiertas era 3 veces más probable que los menores estuviesen en contacto con personas infectadas. Esto aumentó significativamente su susceptibilidad a infección y, a su vez, la posibilidad de transmisión en las comunidades escolares.

Basado en su análisis estadístico, este estudio en Science estimó que mantener las escuelas cerradas puede reducir el alza en casos por 40 a 60 por ciento. También encontraron que mantener las escuelas abiertas aumentó significativamente el número de reproducción del virus, R0, un estimado del número de infecciones atados a un caso positivo. Este aumento en el número de reproducción a su vez puede resultar en un aumento en el potencial de propagación del virus en comunidades si se decide reabrir las escuelas.

El segundo estudio, publicado en JAMA Pediatrics, investigó las diferencias en los niveles del virus entre menores y adultos infectados por el coronavirus SARS-CoV-2. El mismo midió la cantidad del virus usando pruebas moleculares (que detectan la presencia del material genético del virus) en 145 pacientes residentes de Chicago. Se encontró que los niños y niñas mayores de 5 años infectados tienen cantidades del virus (lo que se conocer como carga viral) en las vías nasales comparables a lo observado en adultos. No obstante, en niños menores de 5 años, se encontró que la cantidad del virus en el tejido infectado es hasta 100 veces más altos comparado a los adultos. Resultados similares han sido también reportados en estudios preliminares en Alemania y Francia, donde se encontró que los niños y las niñas menores de 18 años pudiesen tener igual o más cantidad del virus que adultos.

Abrir las escuelas en lugares donde hay altos niveles de transmisión en la comunidad—como es el caso de Puerto Rico—aumentaría la probabilidad de que estudiantes y miembros de la comunidad escolar puedan infectarse y contagiar a otros. Esta apuesta es aún más peligrosa cuando faltan sistemas de vigilancia y control del virus robustos y puntuales (como pruebas moleculares y rastreo)—también el caso en Puerto Rico.

Los estudios realizados hasta ahora son limitados en la cantidad de pacientes y su demografía y aún nos falta muchísimo por entender sobre cómo el coronavirus afecta a los niños y niñas. Mas lo que sí queda cada vez más claro es que la premisa de que se pueden abrir las escuelas por que los niños y niñas no se enferman de gravedad o no transmiten el virus es incorrecta.

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¿La (in)eficiencia del Rastreo de Contactos en Puerto Rico?

Por Danilo Trinidad Pérez Rivera

El autor es manejador de datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud de Puerto Rico.

El 1 de julio de 2020, el Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) comenzó formalmente luego de un mes de junio en el que si intentamos recordarlo ahora parecería de ensueño, pues todos los municipios se encomendaban a participar plenamente de este esfuerzo. El único problema: no todos estaban listos para arrancar. 

Con poco más de una docena de municipios y con un sistema a menos de la mitad de implementado, al SMICRC se le entregó un país listo para una apertura casi total. El 28 de junio se anunció una apertura escalonada, que tímidamente tuvo que ser revertida en sus fases finales por los peligros que suponían sus últimas acciones, tales qcomo la reapertura agresiva de nuestros puertos y el reinicio de múltiples actividades económicas.

Sin embargo, a dos meses de estos eventos, ¿por qué el COVID-19 continúa rampante en Puerto Rico? ¿Acaso los Sistemas de Rastreo de Contactos no han podido hacer su trabajo? Primero, es necesario que hablemos de que Puerto Rico no es un monolito. Aunque la unidad de propósito sin lugar a duda tiene que ser parte fundamental de nuestra respuesta, la realidad en los municipios no es homogénea. Particularmente, es necesario reconocer que, al igual que en el mundo financiero, es imprescindible invertir temprano en la salud pública para poder obtener el mayor beneficio. 

Aquellos municipios que iniciaron temprano: Guayanilla, Villalba, Añasco, entre otros, gozaron de incidencias de menos de 5 casos confirmados por 10,000 habitantes en las primeras tres semanas de agosto. Incluso, vimos cómo los municipios de Culebra y Las Marías ni siquiera registraron casos confirmados. Algunos alegarán que aún corregir por población utilizando incidencia, no es justa comparación utilizar estos pequeños municipios, pues no captura la complejidad de un sistema de Salud de un municipio con alta densidad poblacional. Sin embargo, incluso Ponce, con mucho más de  100 mil habitantes, logró mantener su incidencia por debajo de los 5 casos confirmados por 10,000 habitantes gracias a su implementación eficaz y veloz de un Sistema de Rastreo de Contactos.

La historia opuesta se refleja a la perfección en municipios con tardía implementación. Municipios grandes y pequeños, desde Morovis a San Juan, que se rehúsan a participar del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos, observan incidencias por encima de 5 veces de los municipios modelos que adoptaron prontamente su participación. Y es que siempre ha sido claro cuál es el escenario en el cual el rastreo de contactos es efectivo: prevención e intervención inmediata. Un país abierto con un crecimiento exponencial de casos encima no es, ni nunca ha sido, un escenario bajo el cual se ha prometido lograr retomar control con el uso exclusivo de un sistema de rastreo de contactos.

Sin embargo, no nos damos por vencidos. Las puertas continúan abiertas (mientras los fondos lo permitan) para que estos municipios puedan comenzar a invertir en la salud de sus ciudadanos. Cada cadena de transmisión que se corta representa un beneficio para todo el pueblo de Puerto Rico. Cada orientación que se realiza lleva información a una casa, a una familia, a una empresa, a una comunidad, donde su efecto multiplicador será incalculable. A eso apostamos. 

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COVID-19 causa diversas complicaciones neurológicas

www.cienciapr.org

Por Claudia López Lloreda

A medida que ha avanzado la pandemia de COVID-19, los síntomas neurológicos y psiquiátricos han surgido como una complicación grave de la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Varios estudios recientes han caracterizado mejor estos tipos de complicaciones.

Un nuevo estudio publicado en The Lancet Psychiatry recopiló datos de 153 pacientes en el Reino Unido. Las complicaciones más comunes, encontradas en el 62% de los pacientes, fueron eventos cerebrovasculares como derrames cerebrales. El 31% de pacientes también sufrieron de un estado mental alterado, mostrando desorientación, delirio o psicosis.

La autora es neurocientífica y miembro de
Ciencia Puerto Rico.

Aunque las complicaciones neurológicas usualmente se dan en pacientes con casos severos de COVID-19, algunas se han observado en pacientes menos graves. Por ejemplo, un estudio publicado en Brain encontró que aún pacientes con síntomas de COVID-19 leves podían sufrir complicaciones neurológicas como delirio y confusión.

En general, investigaciones han identificado inflamación severa en el sistema nervioso central de pacientes con COVID-19, lo cual sugiere que los efectos neurológicos pueden ser las consecuencias indirectas de una neuroinflamación severa y de la infección de células no neuronales y no a causa de la invasión del virus en el cerebro. Estas células no neuronales tienen el rol de apoyar el funcionamiento de las neuronas pero no tienen una función neurológica.

COVID-19 también afecta sentidos como el olor y el gusto. La pérdida del olfato, conocida como anosmia, es una de las consecuencias neurológicas más comunes de COVID-19, y observado en alrededor del 70% de personas infectadas. Debido a esto, científicos se cuestionaban si SARS-CoV-2 podría estar infectando y matando las neuronas del olfato. Estas células conectan directamente con el cerebro, y por eso algunos científicos propusieron que el coronavirus quizás pudiese invadir e infectar células del cerebro usando las neuronas de olfato como ‘autopista’ para llegar hasta allí.

Sin embargo, dos estudios publicados en Nature Medicine yScience Advances encontraron que las neuronas olfatorias no expresan el receptor que SARS-CoV-2 utiliza para infectar nuestras células, indicando que puede que no sean susceptibles a infección. Por otro lado, vieron que otras células, consideradas como células de apoyo, sí expresaban el receptor. Por ejemplo, encontraron que células de los vasos sanguíneos y células que rodean las neuronas olfatorias que proveen apoyo estructural tenían grandes cantidades el receptor.

De manera similar, estudios que utilizaron distintos organismos modelos (desde roedores hasta monos) de infección de SARS-CoV-2 encontraron que el virus infectaba distintos tipos de células que son parte del sistema del olfato, pero no neuronas olfatorias ni otras neuronas en el resto del cerebro. Esto sugiere que posiblemente la pérdida de olor no se da a consecuencia de la infección de neuronas olfatorias, sino que de la infección y alteración de la función de otras células. Adicionalmente, es una indicación de que el virus no utiliza las conexiones de las neuronas olfatorias para entrar al cerebro. Debido a que no se infectan neuronas directamente, es posible que síntomas neurológicos, como la pérdida de olfato en pacientes con COVID-19, pueden ser temporeros y recuperase luego de que acabe la infección.

La pérdida de olor es un síntoma temprano de COVID-19 y frecuentemente se observa en personas que no desarrollan otros síntomas más comunes como tos o fiebre. Incluso, algunos estudios han encontrado que monitorear la pérdida de olor puede ayudar a las personas a determinar si es probable que tengan COVID-19. Por ejemplo, el Instituto de Ciencias Weizmann en Israel ha desarrollado de olfato que las personas pueden hacer en el hogar usando artículos de diario como café y perfumes.

A pesar de que cada vez hay más evidencia nueva de que COVID-19 afecta el sistema nervioso, todavía se desconoce si el SARS-CoV-2 puede infectar las neuronas directamente. Se necesitan más estudios para entender cómo surgen las complicaciones neurológicas de la enfermedad. Los estudios más recientes indican que los efectos de COVID-19 en el cerebro podrían ser más serios y variados de lo que se pensaba anteriormente y que la enfermedad podría afectar severamente su funcionamiento a corto plazo. Por eso será importante continuar monitoreando e investigando los síntomas neurológicos en personas recuperadas de COVID-19.

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En fin… cualquier paciente que necesite una cama en intensivo, ¡no lo podemos olvidar!

http://www.cosacopr.org

Los diagnósticos de #COVID19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo en Puerto Rico. COSACO PR advierte sobre las consecuencias de un aumento en las cifras.

Dr. Luis Molinary, cardiólogo y miembro de la junta de COSACO PR. (Suministrada)

Desde que entré por primera vez a una Unidad de Cuidado Intensivo (ICU) como estudiante de medicina los diagnósticos de esos pacientes en su mayoría eran (muchos de ellos en ventilador) infartos al corazón, fallos cardiacos, pulmonías, enfermedades pulmonares descompensadas, infecciones generalizadas con fallos respiratorios (ARDS) etc…y muchos otros pacientes que habían salido de sala de operaciones porque, o se complicaron en cirugía, o era una cirugía electiva que no lograron extubar en “recovery”.

En el año 2020 se le ocurre a un virus llegar a aumentar la ocupación de esas camas con complicaciones de problemas respiratorios, cardiacos o neurológicos, y lo que nos falta por descubrir; algo jamás visto antes. Entonces, si la cantidad de pacientes previo al COVID-19 que utilizaban las camas de intensivo ni ha bajado, ni bajará, porque son condiciones que yo no puedo controlar al ser complicaciones de enfermedades crónicas tan prevalentes en la comunidad, ¿cómo pueden seguir hablando solamente del porciento de estas camas ocupadas por pacientes de COVID-19? ¿Cuál es el mensaje?

¿Que todas las camas de Intensivo son para Covid 19 ?

¿Qué no es un problema hasta que el 100 % de las camas de ICU estén ocupadas por pacientes con COVID-19?

Si no controlamos los contagios, la cantidad de pacientes que llegan a los hospitales y que podrían complicarse y llegar a ICU, ese número de necesidad de intensivo aumentará, pero ¿dónde pondremos los que llegan con condiciones crónicas complicadas? Si no tengo camas en intensivo, ¿dónde pongo las cirugías “electivas” que se complican? Siendo Puerto Rico una isla donde tenemos huracanes y terremotos (Dios nos proteja siempre) si ocurre una catástrofe y necesito esas camas de intensivo, ¿dónde los admito si la capacidad de camas esta al tope? En fin… cualquier paciente que necesite también una cama en intensivo, por la razón que sea, ¡no los podemos olvidar!

Más allá, ¿por qué hablamos de la cantidad o la utilización de ventiladores y los que tenemos disponibles si los recursos para manejarlos (médicos intensivistas, neumólogos, enfermeras, terapistas respiratorios) es limitada y también se nos están contagiando, lo que los limita aun más?

Para colmo, los pacientes con enfermedades crónicas (hipertensión y diabetes descontroladas, fallo cardiaco, enfermedades pulmonares severas, etc) se están quedando en sus casas y se están complicando. Esto hace que cuando llegan al hospital estén bien malos y muy probable lo que su pudo haber atendido en una cita rutinaria, requiera recursos extraordinarios.

Por lo tanto, si no puedo controlar las variables de utilización de ICU de las enfermedades crónicas, de las cirugías por complicaciones médicas, de las cirugías electivas complicadas y de cualquier desastre natural, y la única variable que hemos demostrado podemos controlar es la de la cantidad de pacientes que lleguen por COVID-19… ¿cuál debe ser el mensaje?

Finalmente, se ha dado por sentado que Puerto Rico es pequeño en tamaño. Sin embargo, puede haber X número de camas alrededor de la Isla disponibles, ¿pero dónde exactamente están? Si por alguna razón los hospitales del área metro llegan a máxima capacidad antes de otros, pues esa es la región donde más casos hay, ¿qué hago cuando me sigan llegando pacientes que ameriten un Intensivo en esa región? Me imagino que se intentarán los “transfers” para ICU hacia otras regiones menos saturadas. Esto pudiera ser un paciente por COVID-19 de San Juan enviado a Ponce o Mayagüez… pero también uno con un infarto complicado o cualquier otra condición que así lo amerite ante la saturación de camas en una región.

Los diagnósticos de COVID-19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo, pero si no los controlamos, y aumenta ese número, son afectados todos los demás pacientes cuyos diagnósticos ameritan un intensivo que siguen siendo los mismos que cuando pisé esa unidad por primera vez hace años. ¿Cuál es la única variable que hemos demostrado podemos controlar? El número de contagios. Entonces, ese tiene que ser el mensaje.

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Is COVID-19 molecular testing on tourists a priority in Puerto Rico?

The “Quick Guide for the Prioritization of Molecular Test (PCR) for COVID-19” does not include testing to thousands of travelers who are arriving to the island through the Luis Muñoz Marín International Airport.

We are evaluating the protocol that the Department of Health will implement for the stratification of molecular tests, due to the limitation of reagents in Puerto Rico and the world. We have consulted with the Center for Disease Control and Prevention (CDC), laboratories and infectologist to ensure that the process is validated with the health components; as well as having consensus on its implementation. In the next few days, we will generate a document with the guides, which will be consistent with those issued by the CDC. These guides will be published for the knowledge of the entire country.”

Statements for NUESTRO from Dr. Lorenzo Gonzalez Feliciano, Secretary of the Department of Health of Puerto Rico on Friday, July 17, 2020. 

Given the position of the Puerto Rico Department of Health, who since the beginning of the COVID-19 pandemic alleges a shortage of reagents worldwide to process molecular tests or PCR, which serves to confirm the presence of the disease in citizens, the agency determined to create a system to prioritize its administration, which does not include the thousands of travelers who are arriving to the island’s International Airport (SJU).

“Identifying COVID-19 cases within the population in time is extremely important in order to know how many people are infected over time. The decisions related to the performance of the various existing tests are based on the existing capacity to perform them in Puerto Rico. This ability to test can vary for various reasons. One being the decrease in available reagents to complete the test process. When the capacity to carry out tests is limited, efforts should be concentrated on areas with the highest rate of the disease,” reads the  “Quick Guide for the Prioritization of Molecular Tests (PCR) for COVID-19” introduction, a six-page document to which NUESTRO gained access to.

Although this document contemplates giving priority to three large groups, the majority of which must present any symptoms associated with the virus to access the confirmatory test, tourists who arrive on the island are not even mentioned in the DH plan.

This omission calls into question the entire strategy to identify travelers who carry the virus but arrive at the SJU airport without a negative molecular test, in violation of the Executive Order of Governor Wanda Vazquez Garced.

“After several reviews, we are working on the final documentation on the prioritization of the administration of molecular tests, given the limitation of reagents. Said protocol establishes which individuals will be given priority for their administration and, likewise, will serve as a guide for citizens, doctors and laboratories. In effect, and as a preview, we are not including tests for all travelers arriving to Puerto Rico. As we have previously mentioned, travelers must bring evidence of their molecular test, prior to arriving on the island. In the event that they do not have it, they must remain in quarantine,” said the DH secretary, Dr. Lorenzo González Feliciano.

In his written statements sent to NUESTRO, the head of the DH was emphatic in assuring that although tourists are not mentioned in the plan that he claims to be preliminary, they will have diagnostic tests like anyone else.

“Most definitely, if any traveler presents symptoms related to COVID-19 or a doctor determines that it is necessary to have the test, like any other citizen, they will have access to them, but taking into account the limitations that currently exist in Puerto Rico and U.S. We will only administer tests at the airport to those passengers who, upon arriving to the island, show symptoms. Our call continues to be that if you don’t have the test, don’t come to the island and protect yourself and your loved ones.”

For his part, the president of the Association of Clinical Laboratories, Dr. Juan M. Rexach Avilés, was pleased with the preparation of these guidelines, a document that laboratories have been demanding for months.

“We are grateful to the Department of Health for listening to the Association’s demand for clear guidelines for setting priorities facing a shortage of reagents. We understand that in the case of tourists, a sector that has raised serious concerns, the Department of Health itself will be in charge of carrying out molecular tests on anyone who tests positive for a serological test. It is essential that each tourist be evaluated and referred to the corresponding procedure to reduce the chances of infection,” said the director, who is a technologist and medical doctor.

Dr. Rexach added that the DH hired Quest Diagnostics, who have been responsible for the processing of PCR tests along with seven other reference laboratories. This contractual agreement, along with other contracts to clinical laboratories, are part of the second part of our ongoing research, which we will publish shortly.

Digital media NotiCel published this week that 80% of travelers arriving at SJU do not bring a negative molecular test with them. (Courtesy)

Is there really a shortage of reagents?

“The question should be, has DH looked at what tests are not in short supply that could be done using the instruments available in Puerto Rico? What has been done to facilitate access to these tests, not only within the DH, but also in the other laboratories, to optimize capacity throughout Puerto Rico? “, asked Dr. Daniel Colón-Ramos, who is a professor of Molecular Neuroscience at Yale University and co-founder of the CienciaPR organization.

“The Health Department could have been able to establish an integrated response in March where, in addition to endorsing the platforms that private laboratories have available, develop their own reagents that could have been used on open platforms that exist in Puerto Rico (research laboratories, etc.) or that are available to acquire. New York did something similar at the beginning of the pandemic and so far, I have not heard them say they have reagent limitations. And they did have and continue to have cases,” expressed cellular and molecular biologist, Dr. Marieli González Cotto.

At the closing of this article, NUESTRO inquires with the DH what is their plan to maximize molecular testing in Puerto Rico by using other reagents endorsed by the Food and Drug Administration of the United States (FDA). Our reporters will meet with Department of Health personnel this Monday at 2:00 p.m., to learn details about this matter.

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[DOCUMENTO] ¿Sin prioridad de pruebas moleculares los turistas en Puerto Rico?

“Estamos evaluando el protocolo que el Departamento de Salud implementará para la estratificación de pruebas moleculares, debido a la limitación de reactivos en Puerto Rico y el mundo. Hemos realizado consultas con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), laboratorios e infectólogos para garantizar que el proceso esté validado con los componentes salubristas; así como tener consenso en la implementación del mismo. En los próximos días generaremos un documento con las guías, las cuales serán cónsonas con las emitidas por el CDC. Dichas guías serán publicadas para conocimiento de todo el país”.

Declaraciones para NUESTRO del Dr. Lorenzo Gonzalez Feliciano, secretario del Departamento de Salud de Puerto Rico el pasado viernes, 17 de julio de 2020.

Ante la posición del Departamento de Salud de Puerto Rico (DS), quien desde el inicio de la pandemia del Covid-19 alega escasez de reactivos a nivel mundial para procesar pruebas moleculares o PCR, las cuales sirven para confirmar la presencia de la enfermedad en los ciudadanos, la agencia determinó crear un sistema para priorizar su realización, el cual no contempla a los miles de turistas que llegan a la isla a través del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (SJU).

“Identificar a tiempo los casos de COVID-19 en la población es de suma importancia para conocer cuántas personas están infectadas a través del tiempo. Las decisiones relacionadas a la realización de las diversas pruebas existentes están basadas en la capacidad existente de realizar las mismas en Puerto Rico. Esta capacidad de realizar pruebas puede variar por diversas razones. Una de estas es la disminución de reactivos disponibles para completar el proceso de la prueba. Cuando la capacidad de realizar pruebas es limitada, los esfuerzos se deben concentrar en áreas de mayor incidencia de la enfermedad”, reza la introducción del documento de seis páginas al que NUESTRO tuvo acceso.

Se trata de la “Guía Rápida para la Priorización de Pruebas Moleculares (PCR) para COVID-19”. Aunque este documento contempla otorgarle prioridad a tres grandes grupos, los cuales en su mayoría deben presentar algun síntoma asociado al virus para acceder a la prueba confirmatoria, los turistas que llegan a la isla ni siquiera aparecen mencionados en el plan del DS.

Esta omisión pone en entredicho toda la estrategia para identificar a los viajeros que porten con el virus pero que decidan arribar al aeropuerto de SJU sin una prueba molecular negativa, en violación a la Orden Ejecutiva de la gobernadora Wanda Vazquez Garced.

“Tras varias revisiones, estamos trabajando el documento final sobre la priorización de la administración de pruebas moleculares, ante la limitación de reactivos. Dicho protocolo establece a qué individuos se les dará prioridad para la administración de las mismas y, de igual modo, servirá de guía para la ciudadanía, médicos y laboratorios. En efecto, y como adelanto, no estamos incluyendo pruebas para todos los viajeros que lleguen a Puerto Rico. Como hemos dicho anteriormente, los viajeros deberán traer la evidencia de su prueba molecular, previo a la llegada a la isla. En caso de que no la tengan, deberán permanecer en cuarentena”, aclaró de inmediato el secretario del DS, doctor Lorenzo González Feliciano.

En sus declaraciones escritas enviadas a NUESTRO, el mandamás del DS fue enfático en asegurar que aunque los turistas no aparezcan mencionados en el plan que dice ser preliminar, estos contarán con pruebas diagnósticas como cualquier otra persona.

“Definitivamente, si algún viajero presenta síntomas relacionados a COVID-19 o un médico determina que es necesario hacerse la prueba, igual que cualquier otro ciudadano, tendrá acceso a las mismas, pero tomando en consideración las limitaciones que existen actualmente, en Puerto Rico y Estados Unidos.  Solo administraremos pruebas en el aeropuerto a aquellos pasajeros que, al momento de arribar a la isla, presenten síntomas. Nuestro llamado sigue siendo que, si no tiene la prueba, no venga a la isla y protéjase usted y a los suyos”

Por su parte, el presidente de la Asociación de Laboratorios Clínicos, doctor Juan M. Rexach Avilés, reaccionó complacido con la preparación de estas guías, documento que los laboratorios llevan exigiendo por meses.

“Agradecemos al Departamento de Salud que escucharan el reclamo de la Asociación de contar con unas guías claras para el establecimiento de prioridades ante la escasez de reactivos. Entendemos que en el caso de los turistas, un sector que ha levantado serias preocupaciones , el propio Departamento de Salud se estará encargando de realizarle las pruebas moleculares a todo aquel que resulte positivo en una prueba serológica. Es fundamental que cada turista sea evaluado y referido al procedimiento correspondiente para reducir las posibilidades de contagio”, indicó el directivo, quien es tecnólogo y médico de profesión.

El doctor Rexach añadió que el DS contrató a Quest Diagnostics, quien se han encargado del procesamiento de pruebas PCR junto con otros siete laboratorios de referencia. Este acuerdo contractual junto con otros contratos a laboratorios clínicos forman parte de la segunda entrega de nuestra investigación en curso, la cual publicaremos próximamente.

El medio digital NotiCel publicó esta semana que el 80% de los viajeros que llegan al SJU no traen consigo una prueba molecular negativa. (Suministrada)

¿Existe escasez de reactivos?

“La pregunta deberia ser, ¿ha Salud mirado cuáles pruebas no están es escasez que se podrían hacer usando los instrumentos disponibles en Puerto Rico?  ¿Qué ha hecho para facilitar acceso a esas pruebas, no solo en Salud, sino también en los otros laboratorios, para optimizar la capacidad a nivel de todo Puerto Rico?”, cuestionó el doctor Daniel Colón-Ramos, quien es profesor de Neurociencia Molecular en la Universidad de Yale y cofundador de la organización CienciaPR.

“Muy bien el Departamento de Salud pudo establecer en marzo una respuesta integrada donde además de avalar las plataformas que los laboratorios privados tienen disponible, desarrollaran sus propios reactivos que pudiesen ser utilizados en plataformas abiertas que existen en Puerto Rico (laboratorios de investigación, etc.) o que están disponibles para adquirir. Algo similar hizo Nueva York a principios de la pandemia y hasta el momento no los he escuchado decir que tienen limitación de reactivos. Y mira que ellos sí tuvieron y siguen teniendo casos”, lamentó por su parte la bióloga celular y molecular, doctora Marieli González Cotto.

Al cierre de este escrito, NUESTRO indaga con el DS cuál es el plan para potenciar la realización de pruebas moleculares en Puerto Rico mediante la utilización de otros reactivos avalados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA en inglés). Este medio se reunírá con personal de Salud este lunes a las 2:00 p.m., para conocer detalles sobre el particular.

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NUESTRO Fiscaliza

Puerto Rico Department of Justice does not want us to see Wanda Vázquez and other officials’ referrals to the OPFEI

“[…] it is necessary to establish that, as provided by our legal system, neither the preliminary investigative report subscribed at the end of the investigation, nor the six (6) reports referred to in your communication and that were submitted to the attention of the OPFEI shall, at this stage, be disclosed to third parties.”

Miretza Díaz Rodríguez, Limarie Martínez Rivera y Aminda Colón Soto, Information Officers for the Department of Justice

Despite having concluded its investigative processes, the Puerto Rico Department of Justice (PRDOJ) refused to submit six referrals presented by the agency to the OPFEI (Spanish acronym for the Special Independent Prosecutor’s Panel’s Office) that were requested by NUESTRO in alliance with ONCE and the blog “En Blanco y Negro with Sandra.”

These final documents, which were requested by formal petition, enjoy a presumption of total publicity since they are of high public interest, since they could link officials and ex-officials of the administration of Governor Wanda Vázquez Garced in criminal conduct. According to information released by several general circulation newspapers, the First Executive is implicated in at least one of the PRDOJ’s final investigations, which deals with possible violations of the law through improper interventions in the delivery of food to the victims of the earthquakes that affected the southwest of the island in January 2020.

On July 6, the six referrals were taken to the OPFEI office, but before turning them in, the PRDOJ agent in charge of transferring them received a call with instructions to return them to the public agency. This event is also under investigation, even though the former acting secretary of Justice, attorney Wandymar Burgos Vargas, took full responsibility for what happened before presenting her resignation letter.

At 6:06 pm yesterday, Monday, NUESTRO received a copy of a document stamped with the OPFEI logo and signed by both its president, former judge Nydia Cotto Vives, and by former judge and member of the Panel, attorney Rubén Vélez Torres. The resolution dated July 20, 2020 refers to the Governor of Puerto Rico along with lawyer Antonio Luis Pabón Battle, Secretary of the Interior, attorney Surima Quiñones Súarez, former Administrator of the Family Socioeconomic Development Administration (ADSEF by its Spanish acronym), the Administrator of Operational Services of ADSEF, María Teresa Zayas Gierbolini and the legislator Evelyn Vázquez Nieves.

NUESTRO knew at 5:20 pm yesterday, Monday, that none of the PRDJ’s six referrals to OPFEI are about the warehouse full of supplies found by citizens in Ponce while thousands of Puerto Ricans suffered the consequences of the earthquakes at the beginning of the year.

“Within the term provided in Article 7 of Act 141-2019 known as the Transparency Act and Expedited Procedure for Access to Public Information (Act No. 141), we inform you that the investigation carried out by the Department of Justice on the handling of the supplies found in a warehouse in Ponce, although advanced, has not been completed. Consequently, contrary to what was expressed in the letter – in request for information – that motivates this response, it was not part of the investigation reports sent to the attention of the OPFEI on July 6, 2020,” reads in part the letter delivered via email to NUESTRO and journalists Sandra Rodríguez Cotto and the lawyer Emmanuel Estrada López.

PRDOJ remains “confused” with the law

In the opinion of lawyer Edgar Villanueva Rivera, who is currently examining the legal course to follow to obtain public information, pretending that they are talking about investigations in progress or preliminary is misleading and confusing, since these are final documents that group findings validated with the signature of the former Secretary of Justice, lawyer Dennise Longo Quiñones along with three prosecutors.

“The arguments outlined by Justice are totally wrong and misleading. For a report to exist, a full investigation must occur. This is simple, Justice cannot make a referral to the OPFEI panel based on a preliminary, inconclusive, or ongoing investigation,” said the lawyer.

Specifically, the PRDJ used the same legal strategies that gave it two defeats before judge of the Extraordinary Claims Chamber of the Court of First Instance in San Juan, Lauracelis Roques Arroyo and the Court of Appeals on the delivery of the report of the mismanagement of supplies in the Ponce warehouse commissioned by Vázquez Garced to the Special Investigations Bureau (NIE, by its Spanish acronym). The judicial determinations in favor of the Puerto Rico Journalists Association (Asppro, by its Spanish acronym) and the Center for Investigative Journalism (CPI, by its Spanish acronym) forced the State to deliver the NIE report on March 13, two days before the first curfew and total closure of businesses in Puerto Rico as a result of the COVID-19 pandemic.

“There is nothing under the law and the applicable constitutional precepts in conjunction with the State’s supposed public policy on transparency that indicates that what journalists requested is confidential under the standards established in our legal system. This is not an ongoing investigation. What the Department of Justice did in its report that the OPFEI now has is the result of a completed investigation, so it must be information accessible to the public. What is happening right now at the OPFEI is another matter that is ongoing and is not what the journalists have requested,” the lawyer concluded.

OPFEI breaks its silence

As a result of public pressure exerted by citizens, the press and the president of the Senate, Thomas Rivera Schatz through their social networks, the OPFEI revealed on its website details about the referral that implicate the Governor of Puerto Rico and five officials on violations to the Penal Code, the Government Ethics Act, and the Anti-Corruption Code for a New Puerto Rico, a basis for four independent final investigations.

“All investigations concur with the existence of evidence that could confirm investigations of law and regulation. The information and evidence in all these instances were sustained through interviews and documents. Possible infractions of state and federal laws. Specifically, at the state level, Art. 252 of the Penal Code and Article 4.2 of the Government Ethics Law and Article 4.2 of the Anti-Corruption Code for a New Puerto Rico. In addition, in the investigation of the PRDOJ retaliation is attributed because the Secretary of the Department of Family, attorney Glorimar Andújar, after dismissing a subordinate for acts contrary to the law, did not agree to reinstate the official as required by La Fortaleza.”

In their letter, they explain that would the Panel not exist, it would have been the Department of Justice itself that with its investigation “had already filed the allegations in an accusation,” therefore validating the PRDOJ’s referral to the OPFEI is a completed investigation.

“All information or document that originates, conserves or receives in any government agency, even if it is in the custody of a third party, is presumed to be public and must be accessible to the people and the press,” reads Article 3 (4) of the Transparency Act.

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Columna

Capitalizando la sed de normalidad ante COVID-19

Por: Marieli Gonzalez Cotto, PhD
Bióloga Celular y Molecular | Comunicadora en Ciencias

Decir que estamos viviendo un tiempo sin precedentes es una subestimación. A casi seis meses de esta crisis, hemos aprendido mucho, pero al parecer, no lo suficiente para salir de ella. Pareciera ser que muchos de los sistemas necesarios para manejar esta emergencia están presentes, al alcance y listos para ser utilizados en dar la batalla contra COVID-19. No podemos decir lo mismo de la voluntad de nuestro gobierno de turno. 

El segundo trimestre de este año fue uno especialmente difícil gracias a la cuarentena. De seguro ninguna historia personal de tiempo en cuarentena es similar a las demás, pero una cosa es cierta: perdimos nuestra normalidad. Ante cualquier crisis el deseo natural del ser humano es llegar a ver el día en donde recuperemos nuestra normalidad. Tristemente, nuestro gobierno también le faltó la voluntad de transmitir a sus ciudadanos que, en definitiva, tendremos un nuevo normal. En su lugar escuchamos mensajes contradictorios, vagos y tibios. Como quien no quiere afrontar la realidad de un nuevo normal, como el que tiene algo que esconder y mucho que ganar.

El panorama actual es sumamente peligroso en términos de los “mensajes oficiales”. No cuesta mucho entender que la comunicación es un entorno complicado, la cual toma en cuenta lo que se dice, escribe, observa e infiere. Además, el proceso de comunicación se enmarca en consideraciones culturales, sociales y generacionales. Los “mensajes oficiales” han estado plagados de paños tibios y condescendientes. Una y otra vez, los mensajes de nuestros oficiales y gobernantes buscan capitalizar de nuestra sed de normalidad. 

Si bien es cierto que vivimos en una sociedad libre y democrática, declarar que cierta población tiene el “derecho” de disfrutar actividades sociales es superfluo. Ciertamente, esta expresión apela a la realidad que hemos vivido muchos, pero falla miserablemente en comunicar la realidad de que aún estamos en una crisis y que el nuevo normal se debe enmarcar en cambios a cómo hacíamos las cosas pre-pandemia. Por otro lado, la comunicación no verbal o el modelaje en tiempos de crisis es esencial. En momentos de incertidumbre y de cambios complejos, es innegable que todos buscamos a quién seguir. En este sentido, es esencial velar por que se haga lo mismo que le pedimos a los demás. Contrario lo que dicen algunos, la salvación no es individual. Tenemos que salvarnos como colectivo. Esta tarea no es fácil en una sociedad que valora el individualismo y lo aplaude como característica de desarrollo e innovación. Sin embargo, la salud pública es, eso mismo, pública. Protegernos nos compete a todas, todos y todes.

Los problemas de salud pública se encaran con datos, evidencia y honestidad. Si bien es cierto que el ciudadano debe asumir un rol activo en los esfuerzos de salud pública, un gobierno que no se comunica efectivamente y con la verdad entorpece esta tarea. No le podemos pedir a un árbol de chinas que nos dé mangó. De la misma manera, no podemos pedir resultados cuando las reglas de juego son oscuras y adaptables a la necesidad de unos pocos de capitalizar la sed de un pueblo a retomar su normalidad.