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COVID-19: ¿Destination Puerto Rico?

Por Danilo Trinidad Pérez Rivera

El autor es manejador de datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud de Puerto Rico.

Recientemente, los primeros datos del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos que forma parte de las estrategias para atajar la pandemia COVID-19 fueron publicados. En un momento donde se ha vuelto común hablar de un descenso en casos desde principios de agosto, la publicación de este informe y los numerosos brotes que se describen causa mucha inquietud y obliga a las personas a plantearse cuál será la realidad.

Sin embargo, esta discusión ignora el hecho de que a finales de julio se restringieron los accesos a pruebas moleculares por la alta demanda. Se ha tornado cada vez más difícil acceder a una. Esto causa que cualquier comparación entre agosto y julio, sea una inapropiada.

La comparación de número de casos vs brotes no es lo único que ha levantado la intriga de los puertorriqueños. Particularmente, ha capturado el interés de muchos que tan solo un 3% de los brotes identificados pudieron ser trazados a viajeros. Con este dato, algunos han concluido a la prisa que esto entonces sugiere que la vigilancia de aeropuertos es innecesaria, y podemos invitar nuevamente al mundo a gozar de nuestra bella isla.

Esto no es lo que significa ese dato. Para explicarlo me gustaría utilizar una analogía estadística. Supongamos que un analista obtiene datos de un fuego forestal, que demuestra la siguiente distribución de maderas que se lograron identificar fueron quemadas.

Como diestros en los números, rápidamente notamos que el “Aspen” tuvo de los porcientos más bajos en términos de distribución de madera quemada. Concluimos que entonces su contribución al fuego forestal fue mínima y preparamos un informe para reportar ese hallazgo. Sin embargo, al conversar con un guardabosques, rápidamente este informa que hay algo extraño en ese reporte, porque el bosque no incluía arboles “Aspen”.

Al corroborar qué pudo estar ocurriendo, se descubre que el “Aspen” es la madera que se utiliza para muchos fósforos. En efecto, aunque la madera del fósforo es muy poca, y tal vez no contribuya tanto en términos de materia a quemarse, nos vemos obligados a revisar nuestra conclusión. Aunque pequeño en volumen, no se podía descartar la importancia del “Aspen” en este fuego forestal, pues la evidencia ahora sugiere, que pudo haber sido incluso el principal causante.

Así mismo ocurre con los viajeros, especialmente en el contexto de una transmisión comunitaria que causa pérdida de visibilidad casi total del origen certero de las infecciones. Sin embargo, esta analogía entre viajeros y fósforos no se limita tan solo a su importancia como causa, sino también a la otra cara de la moneda: la solución. Los bomberos que trabajen un fuego forestal no pueden ir detrás del fósforo y pretender que con apagarlo esto resuelva el asunto cuando ya hay cuerdas ardiendo en llamas. Igualmente, un cierre de aeropuertos y otros puertos de entrada no representaría el final del COVID-19 en Puerto Rico.

Por lo tanto, no hay balas plateadas ni respuestas sencillas a los problemas que enfrenta Puerto Rico hoy. Ni el cierre de aeropuertos, ni la reducción en retrasos de reporte, ni el mismo Sistema de Rastreo de Contactos, puede singularmente controlar este asunto. Sin embargo, hay algo que está claro: Puerto Rico no está bien, y toda acción que podamos tomar para trazar una ruta certera por nuestra salud y seguridad, se tiene que tomar. No se puede ser tímido en estos próximos pasos.

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#NosotrosPodemos

En fin… cualquier paciente que necesite una cama en intensivo, ¡no lo podemos olvidar!

http://www.cosacopr.org

Los diagnósticos de #COVID19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo en Puerto Rico. COSACO PR advierte sobre las consecuencias de un aumento en las cifras.

Dr. Luis Molinary, cardiólogo y miembro de la junta de COSACO PR. (Suministrada)

Desde que entré por primera vez a una Unidad de Cuidado Intensivo (ICU) como estudiante de medicina los diagnósticos de esos pacientes en su mayoría eran (muchos de ellos en ventilador) infartos al corazón, fallos cardiacos, pulmonías, enfermedades pulmonares descompensadas, infecciones generalizadas con fallos respiratorios (ARDS) etc…y muchos otros pacientes que habían salido de sala de operaciones porque, o se complicaron en cirugía, o era una cirugía electiva que no lograron extubar en “recovery”.

En el año 2020 se le ocurre a un virus llegar a aumentar la ocupación de esas camas con complicaciones de problemas respiratorios, cardiacos o neurológicos, y lo que nos falta por descubrir; algo jamás visto antes. Entonces, si la cantidad de pacientes previo al COVID-19 que utilizaban las camas de intensivo ni ha bajado, ni bajará, porque son condiciones que yo no puedo controlar al ser complicaciones de enfermedades crónicas tan prevalentes en la comunidad, ¿cómo pueden seguir hablando solamente del porciento de estas camas ocupadas por pacientes de COVID-19? ¿Cuál es el mensaje?

¿Que todas las camas de Intensivo son para Covid 19 ?

¿Qué no es un problema hasta que el 100 % de las camas de ICU estén ocupadas por pacientes con COVID-19?

Si no controlamos los contagios, la cantidad de pacientes que llegan a los hospitales y que podrían complicarse y llegar a ICU, ese número de necesidad de intensivo aumentará, pero ¿dónde pondremos los que llegan con condiciones crónicas complicadas? Si no tengo camas en intensivo, ¿dónde pongo las cirugías “electivas” que se complican? Siendo Puerto Rico una isla donde tenemos huracanes y terremotos (Dios nos proteja siempre) si ocurre una catástrofe y necesito esas camas de intensivo, ¿dónde los admito si la capacidad de camas esta al tope? En fin… cualquier paciente que necesite también una cama en intensivo, por la razón que sea, ¡no los podemos olvidar!

Más allá, ¿por qué hablamos de la cantidad o la utilización de ventiladores y los que tenemos disponibles si los recursos para manejarlos (médicos intensivistas, neumólogos, enfermeras, terapistas respiratorios) es limitada y también se nos están contagiando, lo que los limita aun más?

Para colmo, los pacientes con enfermedades crónicas (hipertensión y diabetes descontroladas, fallo cardiaco, enfermedades pulmonares severas, etc) se están quedando en sus casas y se están complicando. Esto hace que cuando llegan al hospital estén bien malos y muy probable lo que su pudo haber atendido en una cita rutinaria, requiera recursos extraordinarios.

Por lo tanto, si no puedo controlar las variables de utilización de ICU de las enfermedades crónicas, de las cirugías por complicaciones médicas, de las cirugías electivas complicadas y de cualquier desastre natural, y la única variable que hemos demostrado podemos controlar es la de la cantidad de pacientes que lleguen por COVID-19… ¿cuál debe ser el mensaje?

Finalmente, se ha dado por sentado que Puerto Rico es pequeño en tamaño. Sin embargo, puede haber X número de camas alrededor de la Isla disponibles, ¿pero dónde exactamente están? Si por alguna razón los hospitales del área metro llegan a máxima capacidad antes de otros, pues esa es la región donde más casos hay, ¿qué hago cuando me sigan llegando pacientes que ameriten un Intensivo en esa región? Me imagino que se intentarán los “transfers” para ICU hacia otras regiones menos saturadas. Esto pudiera ser un paciente por COVID-19 de San Juan enviado a Ponce o Mayagüez… pero también uno con un infarto complicado o cualquier otra condición que así lo amerite ante la saturación de camas en una región.

Los diagnósticos de COVID-19 pueden ser solo hoy día un 6% o 7 % de la ocupación de camas de intensivo, pero si no los controlamos, y aumenta ese número, son afectados todos los demás pacientes cuyos diagnósticos ameritan un intensivo que siguen siendo los mismos que cuando pisé esa unidad por primera vez hace años. ¿Cuál es la única variable que hemos demostrado podemos controlar? El número de contagios. Entonces, ese tiene que ser el mensaje.

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NUESTRO Investiga

[DOCUMENTO] ¿Sin prioridad de pruebas moleculares los turistas en Puerto Rico?

“Estamos evaluando el protocolo que el Departamento de Salud implementará para la estratificación de pruebas moleculares, debido a la limitación de reactivos en Puerto Rico y el mundo. Hemos realizado consultas con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), laboratorios e infectólogos para garantizar que el proceso esté validado con los componentes salubristas; así como tener consenso en la implementación del mismo. En los próximos días generaremos un documento con las guías, las cuales serán cónsonas con las emitidas por el CDC. Dichas guías serán publicadas para conocimiento de todo el país”.

Declaraciones para NUESTRO del Dr. Lorenzo Gonzalez Feliciano, secretario del Departamento de Salud de Puerto Rico el pasado viernes, 17 de julio de 2020.

Ante la posición del Departamento de Salud de Puerto Rico (DS), quien desde el inicio de la pandemia del Covid-19 alega escasez de reactivos a nivel mundial para procesar pruebas moleculares o PCR, las cuales sirven para confirmar la presencia de la enfermedad en los ciudadanos, la agencia determinó crear un sistema para priorizar su realización, el cual no contempla a los miles de turistas que llegan a la isla a través del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (SJU).

“Identificar a tiempo los casos de COVID-19 en la población es de suma importancia para conocer cuántas personas están infectadas a través del tiempo. Las decisiones relacionadas a la realización de las diversas pruebas existentes están basadas en la capacidad existente de realizar las mismas en Puerto Rico. Esta capacidad de realizar pruebas puede variar por diversas razones. Una de estas es la disminución de reactivos disponibles para completar el proceso de la prueba. Cuando la capacidad de realizar pruebas es limitada, los esfuerzos se deben concentrar en áreas de mayor incidencia de la enfermedad”, reza la introducción del documento de seis páginas al que NUESTRO tuvo acceso.

Se trata de la “Guía Rápida para la Priorización de Pruebas Moleculares (PCR) para COVID-19”. Aunque este documento contempla otorgarle prioridad a tres grandes grupos, los cuales en su mayoría deben presentar algun síntoma asociado al virus para acceder a la prueba confirmatoria, los turistas que llegan a la isla ni siquiera aparecen mencionados en el plan del DS.

Esta omisión pone en entredicho toda la estrategia para identificar a los viajeros que porten con el virus pero que decidan arribar al aeropuerto de SJU sin una prueba molecular negativa, en violación a la Orden Ejecutiva de la gobernadora Wanda Vazquez Garced.

“Tras varias revisiones, estamos trabajando el documento final sobre la priorización de la administración de pruebas moleculares, ante la limitación de reactivos. Dicho protocolo establece a qué individuos se les dará prioridad para la administración de las mismas y, de igual modo, servirá de guía para la ciudadanía, médicos y laboratorios. En efecto, y como adelanto, no estamos incluyendo pruebas para todos los viajeros que lleguen a Puerto Rico. Como hemos dicho anteriormente, los viajeros deberán traer la evidencia de su prueba molecular, previo a la llegada a la isla. En caso de que no la tengan, deberán permanecer en cuarentena”, aclaró de inmediato el secretario del DS, doctor Lorenzo González Feliciano.

En sus declaraciones escritas enviadas a NUESTRO, el mandamás del DS fue enfático en asegurar que aunque los turistas no aparezcan mencionados en el plan que dice ser preliminar, estos contarán con pruebas diagnósticas como cualquier otra persona.

“Definitivamente, si algún viajero presenta síntomas relacionados a COVID-19 o un médico determina que es necesario hacerse la prueba, igual que cualquier otro ciudadano, tendrá acceso a las mismas, pero tomando en consideración las limitaciones que existen actualmente, en Puerto Rico y Estados Unidos.  Solo administraremos pruebas en el aeropuerto a aquellos pasajeros que, al momento de arribar a la isla, presenten síntomas. Nuestro llamado sigue siendo que, si no tiene la prueba, no venga a la isla y protéjase usted y a los suyos”

Por su parte, el presidente de la Asociación de Laboratorios Clínicos, doctor Juan M. Rexach Avilés, reaccionó complacido con la preparación de estas guías, documento que los laboratorios llevan exigiendo por meses.

“Agradecemos al Departamento de Salud que escucharan el reclamo de la Asociación de contar con unas guías claras para el establecimiento de prioridades ante la escasez de reactivos. Entendemos que en el caso de los turistas, un sector que ha levantado serias preocupaciones , el propio Departamento de Salud se estará encargando de realizarle las pruebas moleculares a todo aquel que resulte positivo en una prueba serológica. Es fundamental que cada turista sea evaluado y referido al procedimiento correspondiente para reducir las posibilidades de contagio”, indicó el directivo, quien es tecnólogo y médico de profesión.

El doctor Rexach añadió que el DS contrató a Quest Diagnostics, quien se han encargado del procesamiento de pruebas PCR junto con otros siete laboratorios de referencia. Este acuerdo contractual junto con otros contratos a laboratorios clínicos forman parte de la segunda entrega de nuestra investigación en curso, la cual publicaremos próximamente.

El medio digital NotiCel publicó esta semana que el 80% de los viajeros que llegan al SJU no traen consigo una prueba molecular negativa. (Suministrada)

¿Existe escasez de reactivos?

“La pregunta deberia ser, ¿ha Salud mirado cuáles pruebas no están es escasez que se podrían hacer usando los instrumentos disponibles en Puerto Rico?  ¿Qué ha hecho para facilitar acceso a esas pruebas, no solo en Salud, sino también en los otros laboratorios, para optimizar la capacidad a nivel de todo Puerto Rico?”, cuestionó el doctor Daniel Colón-Ramos, quien es profesor de Neurociencia Molecular en la Universidad de Yale y cofundador de la organización CienciaPR.

“Muy bien el Departamento de Salud pudo establecer en marzo una respuesta integrada donde además de avalar las plataformas que los laboratorios privados tienen disponible, desarrollaran sus propios reactivos que pudiesen ser utilizados en plataformas abiertas que existen en Puerto Rico (laboratorios de investigación, etc.) o que están disponibles para adquirir. Algo similar hizo Nueva York a principios de la pandemia y hasta el momento no los he escuchado decir que tienen limitación de reactivos. Y mira que ellos sí tuvieron y siguen teniendo casos”, lamentó por su parte la bióloga celular y molecular, doctora Marieli González Cotto.

Al cierre de este escrito, NUESTRO indaga con el DS cuál es el plan para potenciar la realización de pruebas moleculares en Puerto Rico mediante la utilización de otros reactivos avalados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA en inglés). Este medio se reunírá con personal de Salud este lunes a las 2:00 p.m., para conocer detalles sobre el particular.

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Columna

Capitalizando la sed de normalidad ante COVID-19

Por: Marieli Gonzalez Cotto, PhD
Bióloga Celular y Molecular | Comunicadora en Ciencias

Decir que estamos viviendo un tiempo sin precedentes es una subestimación. A casi seis meses de esta crisis, hemos aprendido mucho, pero al parecer, no lo suficiente para salir de ella. Pareciera ser que muchos de los sistemas necesarios para manejar esta emergencia están presentes, al alcance y listos para ser utilizados en dar la batalla contra COVID-19. No podemos decir lo mismo de la voluntad de nuestro gobierno de turno. 

El segundo trimestre de este año fue uno especialmente difícil gracias a la cuarentena. De seguro ninguna historia personal de tiempo en cuarentena es similar a las demás, pero una cosa es cierta: perdimos nuestra normalidad. Ante cualquier crisis el deseo natural del ser humano es llegar a ver el día en donde recuperemos nuestra normalidad. Tristemente, nuestro gobierno también le faltó la voluntad de transmitir a sus ciudadanos que, en definitiva, tendremos un nuevo normal. En su lugar escuchamos mensajes contradictorios, vagos y tibios. Como quien no quiere afrontar la realidad de un nuevo normal, como el que tiene algo que esconder y mucho que ganar.

El panorama actual es sumamente peligroso en términos de los “mensajes oficiales”. No cuesta mucho entender que la comunicación es un entorno complicado, la cual toma en cuenta lo que se dice, escribe, observa e infiere. Además, el proceso de comunicación se enmarca en consideraciones culturales, sociales y generacionales. Los “mensajes oficiales” han estado plagados de paños tibios y condescendientes. Una y otra vez, los mensajes de nuestros oficiales y gobernantes buscan capitalizar de nuestra sed de normalidad. 

Si bien es cierto que vivimos en una sociedad libre y democrática, declarar que cierta población tiene el “derecho” de disfrutar actividades sociales es superfluo. Ciertamente, esta expresión apela a la realidad que hemos vivido muchos, pero falla miserablemente en comunicar la realidad de que aún estamos en una crisis y que el nuevo normal se debe enmarcar en cambios a cómo hacíamos las cosas pre-pandemia. Por otro lado, la comunicación no verbal o el modelaje en tiempos de crisis es esencial. En momentos de incertidumbre y de cambios complejos, es innegable que todos buscamos a quién seguir. En este sentido, es esencial velar por que se haga lo mismo que le pedimos a los demás. Contrario lo que dicen algunos, la salvación no es individual. Tenemos que salvarnos como colectivo. Esta tarea no es fácil en una sociedad que valora el individualismo y lo aplaude como característica de desarrollo e innovación. Sin embargo, la salud pública es, eso mismo, pública. Protegernos nos compete a todas, todos y todes.

Los problemas de salud pública se encaran con datos, evidencia y honestidad. Si bien es cierto que el ciudadano debe asumir un rol activo en los esfuerzos de salud pública, un gobierno que no se comunica efectivamente y con la verdad entorpece esta tarea. No le podemos pedir a un árbol de chinas que nos dé mangó. De la misma manera, no podemos pedir resultados cuando las reglas de juego son oscuras y adaptables a la necesidad de unos pocos de capitalizar la sed de un pueblo a retomar su normalidad.

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NUESTRO Investiga

[Parte I] Los contratos del Departamento de Salud de Puerto Rico

“En Salud no se hace nada sin que ______ lo apruebe”, fue la reacción principal de varias fuentes consultadas por el equipo investigativo de NUESTRO, informantes con conocimiento directo de las acciones del Departamento de Salud de Puerto Rico (DS) que desde el inicio de la pandemia del Covid-19 en Puerto Rico han colaborado de manera anónima, arriesgando sus empleos o contratos con la agencia líder en la implementación de la política pública salubrista que debe seguir la administración que comanda la gobernadora Wanda Vázquez Garced.

El pasado 20 de junio de 2020, un 36% de los usuarios eligieron que #Nuestro primer reportaje girara en torno a los contratos en el Gobierno. En segundo lugar ubicó el tema del COVID-19 en la isla, con un 35% de los votos.

Hace exactamente dos semanas, el 22 de junio, el 36% de los usuarios seleccionaron que se investigaran los contratos del DS. Desde ese entonces, varios de nuestros periodistas y colaboradores han sostenido conversaciones con al menos siete personas, las cuales han revelado una cantidad sustancial de datos que ponen en entredicho la pureza del proceso de selección del personal a cargo del manejo de la pandemia, la cual dio paso a la declaración de un Estado de Emergencia hace 121 días, el 12 de marzo de 2020.

“Se declara un estado de emergencia en todo Puerto Rico respecto al brote de coronavirus o COVID-19 que actualmente aqueja la población mundial. Lo anterior, con el fin de llevar a cabo todos los esfuerzos e implementar todas aquellas medidas para salvaguardar la salud, bienestar y seguridad pública de nuestra ciudadanía, a los fines de minimizar o evitar el riesgo de que ocurra cualquier situación que represente o constituya una amenaza a la salud o seguridad pública a consecuencia del brote del COVID-19”, reza la Orden Ejecutiva 2020-20 que se mantiene vigente mediante enmienda.

En su más reciente Orden Ejecutiva, la gobernadora Wanda Vazquez Garced extendió la declaración de emergencia hasta diciembre. (Twitter / @wandavazquezg)

¿Qué sabemos? Que en el DS se repite un nombre, como denominador común a la hora de manejar el presupuesto de contratación que sirve para darle forma a los esfuerzos principales para detener el novel coronavirus que, al cierre de este escrito, ha registrado un total de 9,366 casos totales. De estos, tan solo 2,435 (26%) han sido confirmados con pruebas moleculares o PCR+ mientras que 6,931 (74%) de estos no han recibido la certeza que brinda una prueba confirmatoria o diagnóstica, por razones desconocidas tanto para la comunidad científica como para la población puertorriqueña. Solamente en el día de hoy, un total de ocho muertes fueron registradas en el panel de datos o “Dashboard”.

Así amaneció el “Dashboard” del Departamento de Salud de Puerto Rico hoy sábado, 11 de julio de 2020. (Captura / Puerto Rico COVID-19)

El pasado 13 de mayo, el secretario del DS anunció en conferencia de prensa que designará $150 millones para comprar más “pruebas y rastreo” de contactos. Esta cifra provendría de los $2,200 millones que el gobierno federal destinó a Puerto Rico para hacerle frente al Covid-19. La iniciativa del “contact tracing” que se suponía iniciara el 1 de julio al día de hoy no arranca como públicamente se había anticipado.

“Los $150 millones de pesos no es tan solo en pruebas y rastreo, estamos hablando también personal, estamos hablando también de infraestructura. Una de las cosas con las que nos encontramos en el Departamento de Salud es una infraestructura que necesita cambios significativos, particularmente servidores, nube, equipo necesario para poder estar a la altura de esta pandemia y esta era. En ese proceso estamos”, aseguró el titular del DS a la prensa y a la ciudadanía.

En la foto, la gobernadora de Puerto Rico Wanda Vazquez Garced y el secretario del Departamento de Salud, el doctor Lorenzo Gonzalez Feliciano. (Twitter / @wandavazquezg)

¿Qué investigamos?

Un documento en poder de NUESTRO revela que desde la implementación del primer toque de queda y cierre total de negocios decretado el 15 de marzo por la gobernadora Vázquez Garced a raíz del impacto del Covid-19 en el territorio de Estados Unidos, el DS ha suscrito un total de 109 contratos y 265 enmiendas a acuerdos ya existentes. La información, la cual es cónsona con el Registro de Contratos de la Oficina del Contralor, demuestra que se han invertido millones de dólares en contratistas que por meses han facturado por sus servicios. En algunos casos, muy poco se conoce sobre los resultados de sus gestiones.

Al momento, el equipo investigativo de este medio examina gran parte de estos acuerdos contractuales, uno a uno, para identificar las funciones delegadas, el salario devengado y la procedencia de las partidas presupuestarias que se utilizan para pagar las contrataciones. A su vez, se investiga si existe duplicidad de esfuerzos entre los contratistas y los empleados de carrera de la agencia pública u otra dependencia de la Rama Ejecutiva y se indaga si el organigrama operacional del DS ha sido alterado para desviar la responsabilidad principal de la toma de decisiones que posee el secretario del DS por mandato de ley para entregársela a otras personas, a través de una estructura gerencial paralela.

¿No hay contratos? No hay problema

El 6 de mayo de 2020, este periodista había revelado en colaboración con Caribbean Business y CB en Español las instrucciones dadas por la Contralora de Puerto Rico, Yesmín M. Valdivieso Galib, mediante la Carta Circular 2020-20, la cual le otorgó un toque de queda a la transparencia de los contratos de todas las dependencias públicas del Gobierno de Puerto Rico.

En síntesis, su directriz extendió “hasta 15 días después de finalizado el toque de queda el término para registrar y remitir, a través de la aplicación de Registro de Contratos, todos los contratos otorgados cuyo término vence durante dicho período”. Además, viabilizó que cualquier contratista pueda suscribir acuerdos con el Gobierno, aunque no cumplan con los requisitos que impone la ley para brindar bienes y servicios ante la emergencia del coronavirus en la isla.

“Durante este período de emergencia pueden proceder con las prestaciones o contraprestaciones establecidas en todo contrato debidamente formalizado por todas las partes. En el caso de que el contratista no tenga disponible los documentos requeridos por ley para la formalización del contrato, deben proveer los mismos dentro de los 60 días de finalizado el Toque de Queda”.

¿También esto incluye las órdenes de compra?, cuestionamos a la Contralora.

“Los procesos de compras y de contratación gubernamental no pueden ser catalogados de la misma manera. Una orden de compra no es un contrato de por sí (por eso no se registran), aunque de un contrato se puede originar una orden de compra. Los contratos gubernamentales tienen que cumplir con unos requisitos de forma, cláusulas mandatorias y documentación dispuestos por ley y reglamentación distintos a los de una orden de compra”, sostuvo Valdivieso Galib.

¿Por qué el Contralor no registra órdenes de compra, las cuales son contratos de acuerdo a la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico (Junta de Control Fiscal) y el Código Civil de Puerto Rico?, insistimos.

“En un contrato se pactan unas cláusulas y condiciones sujetas a que no sean contrarias a la ley, la moral y el orden público y al consentimiento de los contratantes, objeto cierto que sea materia del contrato, y causa de la obligación que se establezca.  Por tanto, una orden de compra no se puede considerar un contrato porque el propósito de esta es solo obligar un pago.  “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y cuasicontratos.  Además, hay que considerar que la normativa jurídica aplicable a la contratación gubernamental es rigurosa.  Véanse, a manera de ejemplo, la Ley 237-2004, según enmendada, en cuanto a la contratación de servicios profesionales por las entidades gubernamentales, y el caso Rodríguez Ramos v. ELA, 190 D.P.R. 448 (2014)”, añadió Valdivieso para justificar la razón por la que las ordenes de compra no aparecen registradas, a pesar de que cuentan con todos los requisitos para ser consideradas como un contrato válido, como surge de sus propias expresiones para el récord.

De manera íntegra, reproducimos la próxima pregunta y la respuesta de la Contralora:

En vista de que la ley habilitadora del Contralor establece que la dependencia goza de la más plena autonomía administrativa, presupuestaria y fiscal, ¿cómo se explica que el término de 60 días después de que termine el toque de queda, el cual fue concedido a todas las dependencias gubernamentales para subsanar cualquier error en los requisitos en ley que un contratista debe cumplir sea exactamente el mismo que la gobernadora Wanda Vázquez Garced concedió a la Rama Ejecutiva mediante Orden Ejecutiva el pasado 16 de marzo, la cual tiene vigencia hasta el 15 de mayo?

“Quisimos ser consistentes con la orden de la gobernadora. Los 60 días NO son para subsanar errores en la contratación. Se conceden para que los contratistas que no pueden conseguir las certificaciones de deuda de ASUME, Hacienda, CRIM, Fondo del Seguro del Estado etc. o que no encuentren a un notario público para las declaraciones juradas que deben estar en los expedientes, las provean. Los contratos NO deberían tener errores y de tenerlos deben ser enmendados a la brevedad posible.  Un error cualquiera no debería hacer nulo un contrato, pero ciertas cláusulas, sí podrían hacerlo nulo.

Se está tratando dentro de la emergencia ser flexibles, razonables y uniformes. Esto, para en la medida que se pueda, cumplir con el deber de mantener al Gobierno lo más funcional posible tomando las medidas de control y ejecución necesarias dentro de las posibilidades de cada agencia o entidad gubernamental.

No entiendo qué tiene que ver nuestra independencia administrativa, presupuestaria y fiscal con la pregunta de los 60 días. Para mi absolutamente nada.  Es la Ley 18 de 1975 la que le da al Contralor la responsabilidad de reglamentar cómo funciona el registro”.

En su explicación del 7 de mayo, la Contralora alegó que intentaba ser consistente con la Orden Ejecutiva de la gobernadora, decreto que perdió vigencia hace 57 días. Su directriz, a diferencia de la que impartió la primera ejecutiva, aún no ha sido enmendada o revocada.

NUESTRO acudirá al Tribunal

Hace 40 días, este periodista realizó varios pedidos de información al DS a través de su directora de prensa, Michelle De La Cruz Valencia. En un correo electrónico con fecha del 1 de junio de 2020, se solicitó una serie de facturas entregadas a la agencia, las cuales resumen las labores que debieron ser efectuadas desde la Oficina de Epidemiología e Investigación para controlar la propagación del Covid-19 en Puerto Rico. Además, se solicitaron las respuestas brindadas por el secretario del DS a los pedidos de esa unidad operacional.

“Buenos días, estamos trabajando con su solicitud”, respondió la Oficina de Comunicaciones y Asuntos Públicos del DS el 4 de junio. Veinte días mas tarde, el 24 de junio, NUESTRO envío su última comunicación vía correo electrónico tanto a De La Cruz como al email genérico de prensa que posee la agencia, anunciando que recurriremos a los tribunales, tal y como faculta la “Ley de Transparencia y Procedimiento Expedito para el Acceso a la Información Pública, Ley Núm. 141 de 1 de agosto de 2019”, para poder obtener estos datos, los cuales gozan del más alto interés público.

“Es lamentable que tenga que recurrir nuevamente al Tribunal para hacer valer los derechos ciudadanos consagrados en las leyes, en la Constitución de Puerto Rico y en la propia política pública del Estado, la cual dice que es de transparencia. Honestamente, quisiera no tener que hacerlo, pero no me queda alternativa. Lamento mucho la situación”, se indicó por escrito. Acto seguido y para nuestra sorpresa, De La Cruz Valencia replicó que “hoy mismo le damos seguimiento a esta petición y te digo el estatus de la misma durante la mañana”.

Hoy es sábado, 11 de julio de 2020. No hemos recibido respuesta.